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Sanfermines 2022

Así disfrutan los más pequeños de los gigantes y cabezudos por primera vez

La Comparsa de Gigantes y Cabezudos disfruta en San Fermín con niños con los que aún no habían coincidido

Ampliar El Rey asiático estuvo muy bien acompañado ayer durante el recorrido por las calles del Ensanche pamplonés
El Rey asiático estuvo muy bien acompañado ayer durante el recorrido por las calles del Ensanche pamplonéseduardo buxens
Publicado el 10/07/2022 a las 06:00
El llanto de los niños al ver por primera vez a los gigantes y cabezudos coincide con la sonrisa de los padres. Es tradición. Pasa de generación en generación y esto cada vez va a más, como comentan integrantes de la comparsa que han observado la evolución. No hay mas que acercarse una mañana a la estación de autobuses y ver el trajín de silletas, globos de helio, tambores y trompetas de plástico amarillas. Para muchos progenitores es un esfuerzo presentarse a las nueve y media de la mañana con el niño a hombros soplando la dichosa trompeta, pero conforme avanza la mañana acaban reconociendo que es un momento “emocionante” e incluso “indescriptible”. “Antes no nos esperaba tanta gente a la salida”, comentaba Juantxo Montoya, ex-portador del ‘Verrugas’, en una entrevista.
Los dos años de parón forzado ha provocado que todos los niños nacidos entre julio de 2019 y 2022 no hayan podido tener una primera toma de contacto con los gigantes y cabezudos en las calles de la capital navarra en Sanfermines hasta ahora. Muchos niños están descubriendo estos días a Berrugón, Caravinagre, el Rey europeo o a Toko-toko. De hecho, una parte de los niños asistentes solo había presenciado este desfile desde dentro de la tripa de su madre. Por ejemplo Noelia López Pérez de Obanos, una niña pamplonesa de dos años y medio que al comienzo de la salida estaba un poco “perdida”, como aseguraba ayer su madre Marta Pérez de Obanos entre risas. Ella también portaba en sus brazos a Martín, un bebé de siete meses. “El primer día se asustó un poco con los kilikis, pero luego ya nada. Se nota que es de la tierra”, indicó su madre riendo junto a Álvaro López Herradón, el padre de la familia. “Para mí es una maravilla venir con los niños, es algo indescriptible”, concluyó.
La comparsa, que partió de la estación de buses a las 9.30 horas y completó la tercera salida de lo que van de Sanfermines, recorrió gran parte del Ensanche pamplonés: plaza de la Paz, Avenida del Conde Oliveto, calle Tudela, Avenida de Zaragoza, Leyre, Francisco Bergamín... Todo esto con el correspondiente parón de una hora en Escolapios para coger fuerza. El desfile estuvo acompañado en todo momento por padres con hijos a los hombros y un séquito de silletas que dificultaban la circulación. “Para mí es una maravilla venir con los niños, es algo indescriptible”, reconoció en la calle Olite Pérez de Obanos recordando viejos tiempos de su niñez. Cerca, en la calle Aralar esperaba Javier Arizcuren Ibarrola junto a su hijo Gabriel Arizcun Sancho, de 2 años. “Esto es una tradición y con la pandemia hemos tardado”, reflexionaba el padre. “Ya pilla a los críos con un poco más de consciencia”, añadía explicando que durante este tiempo en la guardería les han enseñado todo lo que rodea a los gigantes y cabezudos de Pamplona.
Caravinagre, una kiliki muy común en los pañuelos de los más pequeños
Caravinagre, una kiliki muy común en los pañuelos de los más pequeñoseduardo buxens
Esta pareja el día anterior ya había tratado de ver a la comparsa, pero al ir por el Casco Antiguo los vieron “de lejos”. “Hoy por el ensanche ha sido mejor para ver”, añadió mientras Gabriel, a hombros de Javier, recibía el primer vergazo de su vida por parte de un zaldiko y del Alcalde. “Mira, le acaban de dar el primero y no ha llorado, se ha quedado un poco parado, pero parece que le gusta”, concluía mientras las figuras continuaban su recorrido de vuelta a la estación de buses. Mientras tanto, conforme avanzaba la marcha, las expresiones eran muy parecidas: “¿Cuál es el que más te gusta?”, “¡Qué suerte verlos bailar tan cerca!”
En toda esta marea, un aspecto que destaca es la variedad de pañuelos de diferentes localidades. La comparsa es un atractivo, algo que engancha independientemente de tu ubicación. “Están los dos emocionados, nosotros como padres también”, reconocían la fiterana Idoya Yanguas y Jorge Pérez. riojano, padres de Iker y Asier Pérez, de 2 y 3 años. “Llevamos subiendo a Sanfermines veinticinco años y ahora nos toca con hijos, estamos encantados de que vengan los chiquillos”, señalaba él mientras uno de los dos pequeños lloraba en la silleta. La idea de que los hijos revivan las mismas actividades realizadas por uno mismo tiempo atrás es algo que gusta. Y aquí, con la comparsa, eso se consigue muy fácil.

Los sí Sanfermines

Los Sí Sanfermines. Por aquí estamos hartos de escuchar que esta fiesta está degradada y que se resume todo en noche y bronca. El que se limita a decir eso ignora -en muchos casos queriendo- la esencia de esta fiesta. Esa fiesta ‘sana’ que tanto se comenta. Si desde la propia comparsa advierten de que cada vez va más gente a la salida de las figuras será porque algo está haciendo bien mucha gente. Los primeros ellos, la entidad que arrima el hombro a diario. Y los segundos, los padres y las madres por tratar de cuidar la tradición y enseñar a sus hijos de qué va todo esto. De que San Fermín es buen ambiente, alegría, cultura y convivir con tus vecinos. Una cosa va unida a la otra. Y este acto es un buen ejemplo. Aquí hay gente de todos los palos e ideologías. Ya hay que aguantar mucho de fuera. No seamos tontos dando más motivos con incidentes que no llegan a nada.

​Lucas Domaica

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