La Pamplonesa anticipa la fiesta
La banda municipal llenó la plaza del Ayuntamiento, este viernes por la tarde, en el concierto presanferminero. Música de calle, al aire libre, con calor, pero con nubes que acabaron en tormenta. Ayuntamiento y músicos preparan el centenario para 2019


Actualizado el 30/06/2018 a las 06:00
Era fin de mes y los pamploneses necesitaban un anticipo..., al menos de fiesta. Y La Pamplonesa no defraudó. La banda municipal protagonizó un año más el concierto presanferminero en la plaza del Ayuntamiento. Ese que, dicen, adelanta las fiestas. Los incondicionales llenaban las sillas dispuestas una hora antes del concierto, que arrancó puntual, a las ocho de la tarde. Para esa hora el público llenaba plaza y aledaños.
En 2017, en el mismo concierto, hacía falta algo más que una chaquetica para afrontar los 14 grados. El panorama meteorológico era bien distinto este viernes, con 26 grados, sensación de bochorno y alguna gota que se escapó del cielo. Pero fue hasta que las notas templaron la noche, como si la brisa acariciara al ritmo de las partituras de Turrillas.
Bien recordaba el frío del año pasado Pablo Zubiri Elizari. Con solo 6 años es habitual en los conciertos de La Pamplonesa, con su hermana gemela, Nora, y con su padre, Eduardo. Él les contagió el amor por la banda. Será porque en el coche todo el año suena música sanferminera; será porque las notas de la banda llegan al corazón.
Igual de a gusto estaba Ana Mari Villanueva Boneta. Llegó a pie desde Burlada y la radio le acompañó la hora de espera. Su marido, José Mari Perales, fue músico en La Pamplonesa, tocaba el bombardino y ella sigue a la banda en muchos conciertos: “Me gusta muchísimo”.
Rosario Elizari acompañaba a su hija Blanca Arias Elizari, que toca el saxofón alto en La Pamplonesa. Blanca es hija y hermana de músicos, y para la madre un orgullo poder escucharla. Para Chelo Gallo Fresno, 82 años, la banda “es lo más emocionante que hay”. “Es alegría y eso es lo más bonito y nos hace falta a todos”, resumía apostada en la esquina de Gutiérrez, entre “chundatachunda” y “lalaralalarala”. “Esto es pasión, y eso que yo soy de Santander, pero llevo más de 40 años aquí, mi marido era de aquí y mis hijos lo son... esto es para mí lo mejor”, contaba sin dejar de sonreír.
Jesús Garísoain dirigió a La Pamplonesa, pero de alguna manera, dirigió también al público. Le puso a cantar, le pidió palmas, le hizo disfrutar, en fin. El repertorio comenzó con ¡Ánimo pues!, composición del maestro Turrillas y continuó con otros cuatro pasacalles en la primera parte; después se centraron en la procesión; más tarde las peñas y los toros, para acabar con las dianas y La Pilindros de Cervantes. Luego llegó la tormenta.
El Ayuntamiento de Pamplona y La Pamplonesa rememorarán el 12 de julio el festival de bandas de 1918, que supuso un paso más en la creación al año siguiente de la banda de música municipal.
Rebeca Madurga, licenciada en Musicología y doctora en Artes y Humanidades, impartirá una conferencia en Condestable, basada en su investigación sobre la música en el siglo XIX, con los precedentes de La Pamplonesa. A punto de cumplirse el centenario de su fundación todavía no se ha realizado un estudio profundo sobre esta banda de música ni de sus precedentes. Y es uno de los objetivos del encuentro. El día 12 habrá también una recepción institucional con representantes de las doce bandas de música que participaron en ese festival: Elizondo, Santesteban, Sangüesa, Cintruénigo, Tolosa, Elciego, Rentería, Irún, Galdakao, Gernika, Bergara y Portugalete.