Chupinazo

La DYA hace estallar 9 días de fiesta en Pamplona

Dos voluntarias de la DYA, con 15 y 20 años de andadura, prenderán la mecha en el balcón, algo que “nunca” hubieran imaginado

Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 06/07/2017 a las 11:38

Dos sonrisas harán ensordecer hoy la plaza del Ayuntamiento de Pamplona. A las doce, cuando ya no quepa nadie más, y en el balcón el micrófono pida ansioso alguien que le hable para ver si así la alegría apenas contenida estalla de una vez por todas.

Una se llama María Calado Crespo, tiene 40 años y es administrativa; la otra Paula Remírez Ruiz, 34 años, ingeniera Informática, profesora y taekwondista. Las dos son mujeres, y de Pamplona. Y tienen una tercera arista en común: son voluntarias de la DYA, la entidad elegida para iniciar los Sanfermines 2017. Lo fue por votación popular, con el 74% de los 9.035 votos recibidos en el periodo abierto por el Consistorio.

También una votación en la base de la asociación de ayuda en carretera Detente y Ayuda, entre los voluntarios de Pamplona, fue la que les llevó al balcón al que hoy asomarán sonrientes como acostumbran cualquier día, aunque saben que el de hoy no es un día cualquiera y que, de alguna manera, pasarán a la historia de su ciudad. Con ellas serán doce las mujeres que han lanzado el Chupinazo, desde que se instaurara la tradición, hace 76 años.

Paula Remírez: “En casa me dicen que pasaré a la historia de la ciudad”
Paula Remírez supo por un mensaje de audio vía WhatsApp que hoy lanzará el Chupinazo de los Sanfermines. Fue hace trece días y ella arbitraba un torneo de Taekwondo en Corea. Aún practica este deporte, compite, también entrena y, en algún caso, arbitra. Era la única española en este campeonato.

“En aquel momento iba del pabellón al hotel con dos polacas, una serbia, una croata y una libanesa, empecé a saltar y a gritar; ellas me miraban un poco raro, y yo no sabía cómo describirles lo que suponía el contenido del mensaje. Es tirar un cohete sí, pero es mucho más. Complicado de explicar. Así que busqué algunos videos en Youtube para enseñarles un Chupinazo anterior. Si ves imágenes tal vez es más sencillo hacerte una idea de la dimensión que tiene la fiesta”, reflexiona.

Sus acompañantes empezaron a entender. Y comprendieron un poquito más cuando el teléfono no dejaba de sonar, y los mensajes eran continuos. Desde aquel 23 de junio Paula no se despegaba del teléfono. “No me daba tiempo de responder a todo lo que me llegaba. Echaba humo”, apunta la singular situación. Acabado el torneo deportivo, el 1 de julio llegó a Pamplona, el sábado, con la ciudad casi de blanco y rojo y ella dispuesta a impartir los cursos que estaban ya programados sobre la atención a los heridos del encierro.

Paula inició su voluntariado en la DYA, nada más acabar el Bachillerato, con 18 años, “Tenía claro que quería hacer algún voluntariado, dos amigos estaban en la DYA y empecé. Además, a la hora de elegir carrera tenía dudas entre la rama sanitaria y la ingeniería, las dos me gustaban. De modo que me matriculé en Ingeniería Informática y con la DYA me quité el gusanillo de la sanidad”, desgrana su trayectoria en el zaguán del Ayuntamiento, en la tarde del 4 de julio, a 40 horas de uno de los días más importantes de su vida. Hizo el curso de ATA y más tarde el grado medio de Emergencias Sanitarias, hoy imprescindible para poder atender desde una ambulancia.

Terminada Ingeniería Técnica se matriculó en superior en la UNED y su proyecto fin de carrera se centró en una aplicación que mejora el dispositivo de atención y traslado de los heridos del encierro. Es el que hoy utilizan. Paula es ahora profesora de Secundaria en un instituto de Estella, y dedica buena parte de su tiempo libre al voluntariado. En Sanfermines, en el Chupinazo, y en los encierros, También este año. Mañana le toca día libre, pero el sábado estará en el puesto de la Bajada de Javier. Como el resto de días, excepto el 11 que, de momento, también está de fiesta.

Paula será quien se dirija a la multitud o al cielo tal vez este mediodía. Aún no sabe cuál será la fórmula que utilice. No hay demasiado margen de maniobra en la frase ya escrita por el Ayuntamiento de Pamplona. “Hay alguna posibilidad con el idioma, con el género y, en ese caso, aún no lo tengo claro, pero he decidido hacer una votación entre familiar y amigos para decidir. El Chupinazo se ha elegido por votación popular, pues lo mismo haré yo, por votación”, sonríe de nuevo. En su casa la noticia cayó como si fuera una lotería. No andan desencaminados.

“Hasta hace poco era un momento reservado para políticos o para personalidades muy importantes y nunca imaginamos que podríamos estar ahí. De ninguna manera para una asociación como la nuestra era impensable” reitera. “En casa están alucinados y orgullosos de ser marido, madre, padre y hermano de quien va a tirar el Chupinazo”, apunta. Al fin y al cabo, pasará a la historia de la ciudad. “Eso mismo me dijo mi hermano, a los anales de la historia”, cuenta de su único hermano, tres años menor, el mismo que le envió un video vía WhatsApp a Corea, con un ensayo de lo que será el Chupinazo. La única pena, la de su madre, es que no podrá estar en el Ayuntamiento. “No hay invitaciones para los familiares. Desyunaremos juntos, que luego no sé cuándo les volveré a ver”, hilvana. Está casada. Mikel Erro se llama su marido. “Pobre, estuve doce días en Corea y, en cuanto llegué, ya se volvió a resignar”. No tiene hijos, sí una sobrina que va a cumplir un año y este año ya verá a su tía abrir las fiestas, “como si eso fuera algo habitual”.

Sanfermines de día

Paula ha sido siempre de Sanfermines de día. Se queda con los gigantes y “con los txistus”. “Eso no me lo pierdo”, dice en referencia a los bailables de la Plaza del Castillo, a eso de las nueve de la noche. Aprendí a bailar de niña, pero no hace falta saber, la gente que va te enseña”, recrea el buen ambiente. Además, reconoce, como siempre colabora en los encierros, no se puede alargar demasiado por la noche.

Y la procesión. “Me gusta especialmente el momentico de la Jota en la plaza del Consejo. Hasta hace unos años al acabar íbamos con la familia al Taberna de la calle Mayor. Lo llevaba mi tía y ofrecían un aperitivo con bocadillos de chorizo. Era otro momentico”.

María Calado “El día 6 estábamos de turno”
 

El 6 de julio, hoy, tanto María Calado como Paula Remírez tenían turno para cubrir posibles incidencias durante el Chupinazo. Estaban en el dispositivo de la DYA, a buen seguro bien cerca de la Casa Consistorial, a pie de calle. Ahora sus compañeros de coordinación han cambiado horarios para que ellas puedan estar arriba, en el balcón. Con el tema ya solventado, María y Paula disfrutarán del momento. Saben que les ha tocado, pero tienen aún más claro que representan a muchos compañeros, a los cientos, a los casi 700 voluntarios en Navarra y a las miles de personas que durante los 40 años de andadura de la asociación han colaborado con aportaciones económicas anónimas. Por eso, serán cuatro manos, pero se multiplicarán por muchas más, casi tantas como las que habrá abajo, con los pañuelos en lo alto.

María Calado Crespo nació en Pamplona, y en la capital vivió hasta los 12 años. La familia se trasladó luego a Puente la Reina y allí vive. Soltera, de 40 años, trabaja como administrativa y entró como voluntaria en la DYA hace 20 años. “Tenía el gusanillo, y varios amigos de Puente estaban en la DYA, así que fui de su mano”, indica. En este contexto, si Paula será la voz de Pamplona, ella representará en el balcón a las siete bases de Navarra. Están en Aoiz, Olite, Alsasua, Los Arcos, Peralta, además de las de Puente la Reina y Pamplona.

María estaba en Pamplona cuando supo que estaría en el balcón, con Paula. “Lo comunicaron el mismo día 23. Sabíamos que, para bien o para mal sería ese día. Nos lo dijeron sobre las diez de la mañana”, recuerda. En una hora estaba ya en la sala de prensa del Ayuntamiento de Pamplona, junto a Mikel Corres y el alcalde, Joseba Asiron, frente a un buen puñado de cámaras y periodistas. Fue como lanzarse del trampolín más grande, pero salió a flote, a base de sonrisas y de contar lo que saben de la DYA, entidad en la que, en su caso, lleva media vida. A veces, en la conversación, una se olvida de que son voluntarias, de que no viven de esto, de que tienen sus trabajos, sus familias y de que, en fin, buena parte del tiempo de ocio lo dedican a ayudar a los demás, de manera desinteresada.

Con 7 compañeros

María, como Paula, estará en el Ayuntamiento con la familia de la DYA. En el segundo piso, en el del Chupinazo, Mikel Corres, presidente de la asociación en Navarra; y el delegado en Pamplona, Pello Jiménez. En el balcón del primer piso, también reservado a invitados, habrá otras cinco personas de la DYA, que han sido elegidos mediante un sorteo entre los voluntarios de Pamplona. “Teníamos siete invitaciones en total, y se han repartido así”, apunta Corres, que estos días es como la sombra de Paula y María, y que también ha hecho un curso intensivo de atención a los medios de comunicación. “Ya ni sé las entrevistas que tenemos”, enseña la agenda en su móvil. “Nos decían que esto era algo grande, pero creo que hasta ahora no éramos conscientes de la dimensión que realmente tiene”, apuntaba a menos de dos días para el Cohete.

María Calado colabora en Sanfermines con los compañeros de Puente la Reina que se desplazan con la ambulancia. “En los pueblos el trabajo es distinto, si hay alguna urgencia, te movilizas”, explica. Y si van a los encierros, toca madrugar. Cada día tienen una reunión a las 6.30 y, el fin de semana, a las 6.15 horas.

María ha conocido los Sanfermines de noche y de día”. “Hay etapas. Ahora me quedo con los de día y con los de la DYA, nunca mejor dicho, el vermú, depende... Y lo que no me pierdo es la procesión”, revela su querencia.

María está algo nerviosa. “No lo estaba, pero ya tanta gente te dice que no falta nada, que está encima....no sé”. Difícil describir la sensación. En su casa también lo han recibido con mucha ilusión, como los compañeros de la DYA, a los que felicitan por la calle. “Pero los días han pasado rápido”.

Las lanzadoras del Chupinazo felicitan las fiestas

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Las lanzadoras del Chupinazo felicitan las fiestas

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