Ambiente

Unos almuerzos muy esperados

Los almuerzos llenaron las calles de Pamplona en las horas previas al lanzamiento del chupinazo

Fotos de los almuerzo del 6 de julio de San Fermín 2025. |
Fotos de los almuerzo del 6 de julio de San Fermín 2025. |IRATI AIZPURÚA

Gael LaspalasMikel Goldaracena

Publicado el 07/07/2025 a las 05:00

No había dudas, el menú del día estaba claro para muchos: huevos y patatas fritas, jamón, chistorra y tomate. Cañones de cerveza, vino y pacharán para los más animados. Algunos en sus casas, otros en bares. Muchos con mesas plegables en la calle. Las horas previas al comienzo de las fiestas en Pamplona estuvieron protagonizadas por los tradicionales almuerzos sanfermineros.

En el restaurante Ducal de la calle San Fermín, las mesas se llenaban poco a poco de jarras de cerveza, sangría y un buen plato para aguantar el primer día de las fiestas. “Reservamos con seis meses de antelación porque si no nunca consigues mesa”, señaló Cecilia Gallego Arriaga, joven de 16 años que disfrutaba del almuerzo junto a sus amigas.

Javier González Doiz acudió a La Mudita para pasar este momento. Este gaditano no quiso perder la oportunidad de protagonizar este tradicional momento entre familiares y amigos.

A tan solo algunos metros de distancia, Beatriz Benito Albaraiz conversaba con sus amigas en la terraza de Pamplona-Iruña Tapas y Vinos. Este bar, en el que almorzaron por 18 euros, cerró las reservas para este día en el mes de febrero.

Miguel Ángel Iribarren reunió a su cuadrilla frente al portal número cinco de la calle Amaya. “Hemos puesto unas mesas pegadas y unas sillas porque vivo aquí enfrente y lo tenemos todo cerca. Nos ha costado unos 13 euros por cabeza”, aseguró entre risas. Pese a ser el primer año en el que se establecen en este punto, el joven navarro espera que se convierta en una tradición.

Casa Juanito albergó a decenas de clientes. Entre ellos, Javier Etayo Larrainzar se acomodó con sus siete amigos en torno a “una mesa que lleva reservada desde los Sanfermines pasados”.

Para Unai Labat Sánchez y sus amigos, todos vecinos de Pueyo, la reserva en el Nuevo Anaita no fue la única cuestión a tener en cuenta. 25 kilómetros separan su pueblo de la capital navarra. “Antes almorzábamos en Pueyo, pero desde hace dos años ya venimos a Pamplona”, señaló.

A los pies de la iglesia de San Nicolás, en la terraza de Casa Paco, seis amigas compartieron los momentos previos al chupinazo. Laura Díaz Rapún y su cuadrilla ya fantaseaban antes de que comenzara la fiesta con lo que les espera. “Tenemos ganas de disfrutar, de ir a los toros y a la procesión”, señaló con una sonrisa.

En el corazón de la ciudad, María Salvado Obregozo almorzó en el Txoko. Este bar de la Plaza del Castillo la acogió junto a sus diez amigas en esta fecha tan demandada. “Hoy reservaremos para el año que viene. Llevamos ya 7 años viniendo aquí las mismas”, afirmó. Los nervios se dejaron ver entre unas jóvenes que declararon ser grandes amantes de las fiestas.

Ya en las inmediaciones de la Plaza Consistorial, se encontró Leyre Iturralde Oliver, que dispuso los preparativos para su almuerzo. Una mesa en un lateral de la calle Zapatería, bancos plegables y todo el grupo de amigos reunidos a su alrededor. “Cada uno trae algo de comer. Lo hacemos desde que se reanudaron los Sanfermines después de la pandemia”, indicó Iturralde.

Los cientos de almuerzos que tuvieron lugar en Pamplona sirvieron, como cada año, para disfrutar entre familia y amigos del inicio de las fiestas.

La terraza del Hotel Ciudadela de Pamplona antes del cohete
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La terraza del Hotel Ciudadela de Pamplona antes del coheteIrati Aizpurua
La terraza del Hotel Ciudadela de Pamplona antes del cohete

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"Reservas desde San Fermín 2024 para conseguir una mesa"

“Tenemos las reservas cerradas desde febrero, y empezaron a llegar en noviembre de 2024”, contaba Telmo Zalba, camarero del Bar PTV, en la calle Amaya.

Los bares más cercanos al centro de Pamplona tienen las agendas llenas con varios meses de antelación. En la hamburguesería Ducal, por ejemplo, se requieren de hasta seis meses para conseguir una mesa durante San Fermín. Esta alta demanda no es un caso único: en el Bar Txirrintxa, para conseguir una mesa en su terraza sobre la calle Juan de Labrit, bastó con reservar con un mes. Sin embargo, según decían entre risas algunos clientes, eso fue posible “porque llevamos viniendo todos los años y nos llevamos bien con el dueño”.

En Casa Juanito, las reservas se abren desde el mismo San Fermín del año anterior. Lo mismo ocurre en el Hotel Ciudadela de Pamplona, donde desde Navidad empiezan a recibir solicitudes para ocupar un hueco en su terraza durante las fiestas. En Casa Paco, las reservas se empezaron a aceptar desde enero, y conseguir una mesa requiere de ser más que rápido ahora mismo.

Otro caso es el de La Mudita, donde los clientes hicieron sus reservas con dos meses de anticipación para asegurarse un sitio. En resumen, conseguir una mesa en los bares de Pamplona durante San Fermín se ha convertido prácticamente en misión imposible si no eres rápido. Algunos clientes fieles tienen la suerte de no tener la obligación de reservar con tanta antelación, pero ese es el caso de muy pocos. El resto de mortales tienen que conformarse con reservar espacio con hasta un año de antelación: “Tenemos la mesa reservada desde hace un año. En cuanto se acaban los Sanfermines, reservamos para el año siguiente”, decía Javier Etayo Larrainzar, de Casa Juanito. Una tarea complicada pero no imposible para los más precavidos.

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