Opinión

Elecciones en Estados Unidos

thumb

Javier Blázquez

Publicado el 30/10/2026 a las 05:00

Las próximas elecciones de medio mandato el día 3 de noviembre constituyen una prueba de fuego para Donald Trump, ya que el resultado de las urnas puede condicionar el resto de su mandato presidencial. Afectan a toda la Cámara de Representantes y a un tercio del Senado. Trump fue reelegido hace dos años debido a la frustración de un sector amplio de la población blanca estadounidense. Denunció el dominio de las élites políticas y supo rentabilizar el rechazo hacia los inmigrantes, el miedo ante los cambios culturales y la ira por la desigualdad. Sin embargo, nada de eso ha cambiado.

En términos económicos, la deuda nacional de EE UU es mayor que su PIB. El déficit público se ha incrementado a consecuencia de los recortes fiscales y el gasto desmesurado en defensa. Mientras tanto, ha reducido los impuestos a las grandes fortunas y favorecido a las megaempresas tecnológicas, que le apoyan con donaciones ingentes para el partido republicano.

En realidad, la Administración Trump entiende la política como un acuerdo comercial o un negocio. Trata a los dirigentes de Rusia o Venezuela como una oportunidad comercial para obtener beneficios, mientras desvirtúa la función pública y socava el prestigio de las instituciones, entre ellas las universitarias.

Trump ha trastocado el orden internacional que irrumpió tras la posguerra y amenaza con retirar a EE UU de la OTAN. Ha emprendido guerras comerciales con Canadá, México, Alemania, Corea del Sur, Japón o China. Y no cesa de atacar con virulencia a los medios de comunicación que no le son leales. Es evidente que valora más la lisonja que el rigor, la adulación y el servilismo que la libertad de expresión. Al igual que los líderes narcisistas, desdeña la diplomacia y sus reglas, así como la utilidad de las alianzas internacionales. Prefiere la lealtad incondicional frente a la competencia que se deriva del conocimiento y de la experiencia. Y, si es preciso, defiende la adopción de medidas extralegales.

En realidad, desconoce las bases de un comportamiento ético compartido. Una y otra vez considera las normas morales y legales como diques u obstáculos; de ahí que trate de eludir los controles. No experimenta sentimiento de culpa ni arrepentimiento: serían signo de debilidad. Su conducta se adecua al perfil psicológico que el autor de la Escuela de Frankfurt, Erich Fromm, describió como narcisismo maligno.

No es de extrañar que, tras la operación militar de Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, con el ego desbordado, desoyera las recomendaciones de los expertos y el 28 de febrero, EE UU e Israel lanzaran una campaña de bombardeos masivos contra Irán.

Sin embargo, el resultado obtenido desde entonces nada tiene que ver con sus alharacas y retórica tan vacía como grandilocuente. De ahí que el lastre de la guerra inacabada y sus consecuencias económicas para el precio del combustible pueda pasarle factura tras haber malversado miles de millones de dólares en una contienda militar que empobrece a los ciudadanos norteamericanos y fortalece a sus enemigos.

Por otra parte, a D. Trump nunca le han gustado los mensajes en favor de la paz y contra la guerra. Tampoco las palabras del papa León XIV. En sus delirios ha llegado a disfrazarse de Jesucristo. No se conforma con disponer del poder temporal. Aspira también a ostentar el poder espiritual.

Pero las críticas aceradas de Trump al sumo pontífice no han sentado bien a una parte del electorado: el 20 % de los estadounidenses son católicos. En sus desvaríos, Trump recurrió al cristianismo para tratar de justificar la guerra con Irán. Ante lo cual, León XIV criticó abiertamente a “los que manipulan la religión y el mismo nombre de Dios para su beneficio militar, económico y político”.

Entre tanto, el voto hispano mira para otro lado. No apoya como en las elecciones pasadas al Partido Republicano. Sus reivindicaciones habituales de aumento del salario mínimo federal, educación primaria universal y viviendas asequibles no han sido atendidas. Conviene recordar que la comunidad hispana constituye un porcentaje relevante de la población estadounidense. Y la actitud xenófoba de Trump aleja a los inmigrantes latinos en estados como California y Texas, que alcanza cerca del 40 %. Probablemente algunas heridas no sanarán con facilidad, máxime teniendo en cuenta las detenciones arbitrarias realizadas en las calles y las expulsiones del país perpetradas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que carecen de relación con antecedentes penales: tienen que ver principalmente con el fenotipo, con el aspecto físico.

Por todo ello, aunque Estados Unidos no elegirá presidente, el resultado de estos comicios puede cambiar la dinámica política en Washington, tanto para bloquear iniciativas legislativas como para frenar nombramientos que Donald Trump espera confirmar, incluidos jueces y altos cargos de la Administración.

F. Javier Blázquez Ruiz. Catedrático honorario de la UPNA.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora