El Rincón
La verdad que subyace más allá de la histeria
"Una campaña que se antoja turbia y donde el PP tiene ya poco que ganar y mucho que perder, y el PSOE, por contra, poco que perder y mucho que ganar"


Publicado el 24/10/2026 a las 16:56
Este otoño sólo huele a elecciones generales. La vida pública gira enloquecida alrededor de la cita del 29-N como si se acabara el mundo. Más allá de la histeria en la que ha entrado toda la estructura política del país (de partidos a gobiernos) subyace una gran verdad. Estas son unas elecciones muy especiales. Un duelo a cara de perro entre Alberto Núñez Feijóo (PP) y Pedro Sánchez (PSOE). Y tras una Legislatura marrullera en la que Sánchez alcanzó el poder sin importar el precio (amnistía al independentismo catalán), pero donde no ha podido gobernar fruto de las propias contradicciones con las se ha atado a sus socios. Marcada además por los escándalos de corrupción que azotan el entorno político y personal del presidente y del partido.
Campaña del miedo. Unos comicios que quieren movilizar desde el miedo. El miedo a otros cuatro años con Sánchez y la extrema izquierda y los independentismos como muletas indispensables dispuestas a seguir ordeñando la vaca del Estado. O, por el otro lado, el miedo a que la extrema derecha de Vox suba al poder con el PP e imponga su visión de la sociedad. Hasta ahora, los votantes de derechas eran los ya muy movilizados, fruto de la repulsa que les ha producido Sánchez a lo largo de esos años (esta sí, con realidades). Es lo que se refleja en las encuestas, que dan una holgada mayoría absoluta de PP y Vox. Pero ahora, el PSOE se ha puesto las pilas para movilizar a los suyos, hasta ahora los votantes más desencantados y fríos. Y en eso está el socialismo con el miedo a Vox. Una campaña que se antoja turbia y donde el PP tiene ya poco que ganar y mucho que perder, y el PSOE, por contra, poco que perder y mucho que ganar. A los populares, favoritos, les basta con no cometer errores (sobrevuelan ya algunos) y conseguir que Vox no les siga comiendo terreno. Y al PSOE sólo le queda lanzarse a tumba abierta a movilizar al votante progresista e intentar la remontada. Es muy difícil, porque el punto de partida está muy distante, pero en esta campaña tan polarizada vamos a ver de todo. Hasta una huelga general política. Por no hablar de la confusión mayúscula e interesada que generan en las redes sociales unos y otros, un campo de batalla sin reglas y donde el uso torticero de la IA ayuda a extender el caos.
Cara o cruz para llegar a La Moncloa. Este cara y cruz para llegar a La Moncloa marca a fuego las estrategias de los partidos. Y en estos días con el Senado como protagonista. La Cámara Alta jamás ha despertado entusiasmo hasta ahora. Ha sido un cementerio de elefantes políticos. El PP ha descubierto que su mayoría absoluta en la pasada Legislatura ofrece réditos políticos y puede servirle de escaparate. Sueña con llegar (con Vox) a los 3/5 que le permitan elegir a los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional y darle la vuelta ideológica a este órgano. El PSOE, que ha visto el peligro, concurrirá unido con el Frente Amplio (IU y Sumar, la izquierda de la izquierda) para arañarle senadores y ponérselo difícil. Y ahora, segunda vuelta, es el PP el que busca pactar con Vox para que esta fuerza (la derecha de la derecha) no se presente en algunas provincias y la división les reste fuerza. Es decir, la estrategia de bloques (derecha e izquierda) juega con toda su intensidad para colocar bien sus cartas en la partida antes de plantear la refriega definitiva por los votos.
Una alta calidad de vida. Con ser relevante, conviene ser conscientes de que la burbuja de la política en modo alguno monopoliza la vida ciudadana. Al contrario. No hay más que mirar la calle y las citas. Tenemos un mes lleno de conciertos multitudinarios para todos los gustos (el Navarra Arena se llena incluso ¡un miércoles! para ver a los colombianos de Morat) y de citas deportivas otoñales. La Navarra que busca disfrutar intensamente del día a día y lejos de la polarización. De hecho, Navarra vuelve a liderar un año más los Indicadores de Calidad de Vida de España que publica el INE, que suma datos objetivos y percepciones de los ciudadanos. Y la Comunidad foral destaca con nota especialmente alta en su valoración del ocio que practica y las relaciones sociales (amigos, familia) además de en el entorno y medio ambiente. Es un indicador claro de que los ciudadanos diferencian entre su vida personal y la vida pública. Despotrican de la segunda pero se aferran satisfechos a la primera. Dos realidades paralelas. Dos mundos.