Opinión

Vivienda, demagogia y soluciones

"¿Cómo está el parque de casas viviendas abandonas en pueblos? ¿Se puede hacer algo allí?"

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Javier Otazu

Publicado el 16/10/2026 a las 05:00

Parece mentira tanto debate sobre la vivienda cuando ya se sabe lo que se debe hacer: ampliar el suelo edificable, construir más, disminuir la regulación y bajar los impuestos. Punto. El resto es demagogia: la realidad no se cambia a golpe de Decretos Leyes; lo que cuenta es el comportamiento humano. Los resultados económicos, salvo golpes y sorpresas con las que de cuando en cuando nos “obsequia” la naturaleza, depende de lo que hacen las personas. En consecuencia, el debate debería ser otro: ¿por qué no se hace lo que debe hacerse? La respuesta, fácil: como se tardan más de cuatro años en construir edificios y los políticos viven en períodos de tiempo basados en las citas electorales, lo más práctico es aplicar medidas efectistas. La más habitual es poner límites a los precios del alquiler, lo cual siempre ha retraído la oferta: es una cuestión de primero de economía. Asombroso: lo inútil suma votos, lo útil los resta. No hace falta pensar mucho para saber lo que se va a proponer. Enlazada con esta cuestión tenemos el coste de oportunidad: existen otras opciones o ayudas directas que son más prácticas para el objetivo que tienen los partidos políticos, que es ganar elecciones. 

Se debe evaluar el tema de la presión supuestamente realizada por los “malvados” fondos de inversión para mantener el statu quo actual. Es un tema complicado, ya que en muchas ocasiones se ha comentado que la falta de preparación de burócratas europeos o políticos de alto rango hace que sean presas fáciles de expertos en técnicas de negociación que llevan sus debates a los resultados que más les convienen. Es un debate al que no se le da la atención que se merece. Lo fundamental: estos fondos son necesarios ya que aportan liquidez al mercado, generan operaciones económicas que en caso contrario no se harían y mueven lo ahorros de las personas. De hecho, en Europa la cantidad de dinero en depósitos es de cerca de un billón de euros, con b de barbaridad. Si el comentado ahorro se canalizase mediante los mercados financieros a la creación de riqueza seríamos una mayor potencia económica. Lo preocupante en este caso no son los fondos buitre, es la capacidad que algunos de estos agentes económicos de intervenir en bienes y servicios cuya gestión debería estar más vigilada por el Estado como el agua, la agricultura o la ganadería. Veamos opciones que sirven para mejorar el acceso al mercado inmobiliario. 

El otro día mi tío Jesús me recordaba la existencia hace muchos años de las denominadas cuentas vivienda: todo lo que se ingresaba en las mismas no pagaba IRPF o lo hacía en una mínima cuota, y así los jóvenes podían acumular dinero para realizar la entrada. Claro que si se usaba el ahorro para algún otro tipo de gasto llegaba el sablazo fiscal; un sablazo que en esta ocasión era justo y proporcionado. Por desgracia, hoy en día los gobiernos prefieren subir los impuestos y luego “repartir”. ¿Por qué no prueban el otro camino? Muy sencillo: pierden influencia. Vamos a valorar opciones que se han realizado en otros países para evaluar si se pueden aplicar aquí. La ciudad Estado de Singapur tiene un 90% de suelo público, el cual nace de la ley de Adquisición de Tierras de 1966. El sistema de Shanghai combina intervención estatal con dinámicas culturales y aportaciones familiares, ya que los pisos tienen precios prohibitivos. Existe un circuito de realojo para los residentes de zonas antiguas y los jóvenes. Hace falta tener registro de residencia oficial para poder participar en el mercado inmobiliario. 

Existen enormes restricciones en forma de impuestos para las personas que desean comprar un segundo piso como inversión. Semejante a la cuenta anteriormente nombrada tenemos el denominado Fondo de Previsión de Vivienda, que permite acceder a créditos públicos con un interés más bajo. Además, el gobierno de la ciudad está comprando viviendas vacías y construyendo edificios públicos para ofrecer alquileres sociales a un precio muy bajo. En resumen, en China el 70% de los jóvenes menores de 35 años tiene vivienda. Vamos a valorar otras opciones. Aprovechar comercios que se quedan vacíos para convertirlos en lofts. Utilizar fábricas que se cierran para, en la medida de lo posible, construir en su interior. ¿Cómo está el parque de casas viviendas abandonas en pueblos? ¿Se puede hacer algo allí? Ahora que estamos en el medio rural, ¿por qué no incentivar negocios allí dando a cambio la opción de utilizar casas del ayuntamiento sin ningún tipo de alquiler? Existe, también, la posibilidad de realizar casas prefabricadas. ¿Y los edificios de oficinas que se están quedando medio vacíos debido a la mejora tecnológica y a las inteligencias artificiales? Ya puestos, ¿por qué no pedir consejo a alguna IA? Con la inmensidad de información que tienen, seguro que nos aporta buenas ideas. Necesitamos acciones concretas en lugar de discursos huecos. 

Javier Otazu Ojer. Economía de la Conducta. UNED de Tudela.

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