Opinión
"Feijoó practica un aikido inoperante frente a los golpes callejeros de Sánchez, peleador de MMA"
"Le ofrezco un consejo no solicitado: busque un cuerpo generoso, cultive un huerto, si lo tiene; lea un libro, juegue al ajedrez, acaricie a un animal dormido"

Publicado el 11/10/2026 a las 05:00
La actualidad nos está quedando como un cuadro de Francis Bacon: brochazos color carne que desfiguran los rostros; manchas perturbadoras; retratos que parecen sacados de la pesadilla de un dipsómano. Lo sé, me estoy poniendo tremendista. Podríamos encarar la actualidad con humor de serie española, pero ese costumbrismo autocomplaciente huele a churro y lejía. Tampoco resultan adecuados los chistes de brocha gorda sobre abuelas muertas alzadas al martirologio del campamento de hormonas y comunismo sin lecturas. Habría que echar mano del humor absurdo para comentar una huelga general convocada por unos sindicatos que han despertado súbitamente tras ocho años de siesta subvencionada. O bien, mirar al otro lado y observar a un Feijoó cuya primera comparecencia fue una sucesión de frases hechas y dicotomías que parecían redactadas por un funcionario del catastro. Feijoó practica un aikido inoperante frente a los golpes callejeros de Sánchez, peleador de MMA, experto en cabezazos al tabique nasal.
A Abascal tampoco se le da mal patear la cabeza del que ya está noqueado. No hace falta ser un experto para prever lo que ya sucede: un periodo preelectoral con drones demoscópicos, pies de trinchera embarrada, ese “no pasarán” y “ya hemos pasao”, para agitar la calle. Cincuenta días -se dice tarde-, en los que para encender el televisor o la radio habrá que ponerse un traje EPI. Las buenas circunstancias harán que a uno este periodo de “guerracivilismo” (insoportable palabra, por cierto), le resulte más breve desde la distancia del Adrático. No se alarmen, dejo mi piso a buen recaudo, soy un jubilado pequeñoburgués que defiende lo que -ya falta menos- le queda por pagar al banco. Le ofrezco un consejo no solicitado: busque un cuerpo generoso, cultive un huerto, si lo tiene; lea un libro, juegue al ajedrez, acaricie a un animal dormido. Esos actos, decía Borges, salvan al mundo. Yo no sé si tanto, pero le asegurarán una mínima higiene mental. No es poco.