Opinión

Una señora mayor

"Acaso, como ha sucedido a muchos, le convencieron, con la turra de que el sistema te convertía en esclavo haciéndote propietario de una casa"

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Chapu Apaolaza

Publicado el 30/09/2026 a las 05:00

A ver quién va a promover el desahucio de una señora mayor, una señora con camilla y silla de ruedas, con todo su aparataje de indefensión. Maricarmen, que en las nuevas leyendas de la izquierda de la izquierda se escribe todo junto, podría ser tu madre por la edad, aunque la edad no es garantía de nada, pues grandísimos miserables han tenido la suerte de llegar a viejos y no por ello eran menos malos.

Yo no digo que Maricarmen sea una mala persona, ni le deseo ningún mal. Hice una broma en las redes sobre el desalojo de la prensa por parte de la Policía, antes del desahucio, acordándome del día en el que me calentó la pasma a la salida de la Puerta Grande de Morante en Las Ventas, y me desearon la muerte miles de personas. Una manera de defender la empatía es desear la muerte al que no es suficientemente empático. Esto pasa mucho con los toros, cuando los antitaurinos, que me consideran inhumano por sentarme en el tendido dos de la plaza de toros de Pamplona, comiéndome un bocadillo de magras con tomate con mi amigo Etxebe, de Artajona, ante la muerte de un animal, desean que a mis hijos les pongan banderillas. El tiro en la nuca a favor del bien no nos es desconocido.

Defender la empatía a puñetazos no me parece una buena idea, todo sea dicho, pero, por lo visto, para mantener la libertad hay que hacer un montón de dictaduras, apalear periodistas en las universidades y, por supuesto, emplumar a los malditos fachas que osan decir que Maricarmen, por vieja que sea ahora, se equivocó hace veinte años, cuando no llegaba a los setenta, y se emperró en quedarse en una casa que podía ser la casa de su infancia, pero que, desgraciadamente para ella, no era la suya.

Acaso, como ha sucedido a muchos, le convencieron, con la turra de que el sistema te convertía en esclavo haciéndote propietario de una casa, que pasabas a depender del banco, y que era mucho mejor gastarse el dinero en otras cosas, siendo perfectamente libre en Bali. Que sin una casa, sin una familia y sin un coche no tendrías nada, pero serías feliz. Se equivocaban.

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