El Rincón

"El esperado y peligroso ascenso de Bildu puede llevarle por encima del PSN y hay que temer qué cesiones al nacionalismo puede arrastrar esta posición"

Ha arrancado el último curso político de la legislatura en Navarra. Al terminar, toca el examen final. Son las elecciones del último domingo de mayo de 2027 para renovar (o no) el Gobierno de Navarra. Las cartas ya están sobre la mesa.

María Chivite (PSN) y Cristina Ibarrola (UPN), saludándose en 2023 con motivo de la investidura de la primera
AmpliarAmpliar
María Chivite (PSN) y Cristina Ibarrola (UPN), saludándose en 2023 con motivo de la investidura de la primeraeduArdo buxens
María Chivite (PSN) y Cristina Ibarrola (UPN), saludándose en 2023 con motivo de la investidura de la primera

CerrarCerrar

Miguel Ángel Riezu

Actualizado el 26/09/2026 a las 18:01

Ha arrancado el último curso político de la legislatura en Navarra. Al terminar, toca el examen final. Son las elecciones del último domingo de mayo de 2027 para renovar (o no) el Gobierno de Navarra. Las cartas ya están sobre la mesa. Y los partidos, en plena ebullición, como se ha visto esta semana con el debate sobre el estado de Navarra. Incluso la mayoría de las fuerzas políticas ya tienen elegidos sus cabezas de lista. Cristina Ibarrola se estrena con UPN, mientras María Chivite repite con el PSN. En el campo nacionalista, continuidad. Laura Aznal vuelve a encabezar la lista de EH Bildu, y Uxue Barkos ha sido repescada por Geroa Bai para que también vuelva a liderar la coalición de PNV y socialverdes. Con la sorpresa de la inesperada dimisión ayer del líder del PP en Navarra, Javier García, que anticipa el deseo de Génova de renovar las listas. Y ahora a esbozar estrategias. Porque los vientos de la política soplan ahora distinto que hace cuatro años.

Suben las derechas. En estos momentos, soplan muy a favor del centro derecha y las derechas en nuestro país. Incluidas las más extremas. Las encuestas dan holgada mayoría absoluta a la suma de PP y Vox en el Congreso en las elecciones generales que están al caer, pero que no tienen fecha todavía. ¿Cómo se traduce esto en las forales? Pues parece que con un crecimiento claro del bloque que hoy es oposición (UPN, PP y Vox), que tiene 20 escaños de los 50. Pero en estos momentos se ve muy remoto que este ascenso sea tan fuerte como para darle la vuelta a las mayorías (que este bloque llegue a los 26 escaños). Los regionalistas ahora van encabezados por Cristina Ibarrola, nueva líder del partido y ex-alcaldesa de Pamplona desde que el PSN le regaló sus votos a Bildu para echarla del poder. Las encuestas dicen que UPN será de nuevo la fuerza más votada pero no está claro si los foralistas mejorarán escaños en esta ola o el descontento potenciará sólo a Vox (como a nivel nacional). Su trabajo pendiente no sólo es de recordar lo mal que lo ha hecho Chivite, sino aportar soluciones e ilusionar a la amplia parte de la sociedad que busca hoy un cambio de rumbo político claro. En Madrid y en Pamplona. Entenderse con el PP ya está ensayado (al menos en las generales). Lo de sumar a Vox, está por ver. 

El desgaste socialista. En el PSN, María Chivite busca repetir por tercera vez como presidenta del Gobierno foral. Pero cada vez lo tiene más apurado. Los vientos de la política nacional, con el enorme desgaste de Pedro Sánchez, tiran hacia abajo de las siglas. Añádase que en Navarra la legislatura estalló con el escándalo Cerdán (presunta corrupción), que sigue siendo una sombra negra detrás de las obras de Belate, hoy paradas y pendientes de la UCO. Y súmese la falta de resultados en la gestión ordinaria (con las muy malas cifras de Educación tras el informe PISA, Salud con las listas de espera que no caen y Vivienda, con una política que no aterriza). Chivite tiene motivos para temer el desgaste. Por eso busca arañar espacios en el voto de Contigo e incluso en el de Geroa. Veremos guiños y habrá que ver su credibilidad. Confía, eso sí, en que el bloque que le apoya (de EH Bildu, Geroa y Contigo) aguante en su conjunto, aunque con grietas, y se ve de nuevo presidenta. La ultraderecha va a ser el pegamento del miedo por el que opten todos para cerrar filas. 

Dos miradas en el nacionalismo. Laura Aznal (EH Bildu), por contra, espera simplemente buena cosecha. Buena parte de los nuevos votantes de la izquierda abertzale han pasado página, de forma totalmente acrítica, sobre el pasado de Bildu como sostén político del terrorismo. Añádese el blanqueamiento hecho desde el poder (por pura conveniencia), una hábil estrategia de moderación de los abertzales (no asustar es la consigna) y el desgaste de toda la política tradicional, y encontramos las razones de su esperado y peligroso ascenso. La incógnita es si van a superar al PSN en escaños y las consecuencias que eso tendría en cesiones al nacionalismo. En medio de la melé aparece ahora Uxue Barkos (Geroa), a la que sus cuadros le han pedido que vuelva a encabezar la lista para mitigar la fuerte caída que le anticipan las encuestas. Bildu le come el terreno a Geroa desde hace ya tiempo, y ésta no encuentra manera de rentabilizar su trabajo en el Gobierno, ahogada tanto por el PSN como por Bildu. Por eso, Geroa se revuelve y amaga con cornadas buscando su sitio, como esta semana en el Parlamento. Sólo el tiempo y la aritmética electoral dirán si hay algo más que amagos.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora