Opinión
Tudela ¿capital del 'país de Nunca Jamás'?

Publicado el 18/09/2026 a las 17:40
Me comentaba un amigo guipuzcoano lo astuto que fue el nacionalismo eligiendo a Vitoria como capital de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV), para ir progresivamente euskaldunizándola.
En las elecciones municipales de 1979, Herri Batasuna obtuvo 3 concejales en Vitoria, por detrás de PNV (10), UCD (8) y PSOE (6). En las últimas elecciones municipales de 2023, el ganador fue EH Bildu con 7 concejales, por delante de un triple empate a 6 concejales del PSOE, PP y PNV.
En Vitoria, PSOE y PNV llegaron a un acuerdo para que gobernara el PSOE en el ayuntamiento de la ciudad y el PNV en el gobierno autonómico vasco. En Navarra, en cambio, el PSOE decidió regalarle la alcaldía de Pamplona a Bildu, para así conseguir mantener a María Chivite en la presidencia del gobierno autonómico, y a Pedro Sánchez en la Moncloa.
Bildu ya gobierna en Pamplona, y ahora están dispuestos a poner toda la carne en el asador para vencer la resistencia que queda en una parte importante del centro y sur de Navarra que aún no controlan, y especialmente en Tudela.
Su estrategia es muy clara para el que la quiera ver. Como de momento electoralmente no pueden ganar, van a centrarse en modificar las leyes para que gradualmente solo puedan acceder a los puestos de trabajo públicos las personas que hablen vascuence, como ya ocurre en Álava, en el resto de la CAV y en el norte de Navarra.
Por eso quieren empezar desde arriba, modificando la Ley de Amejoramiento del Fuero (LORAFNA) para imponer la lengua vasca como propia de toda Navarra, y para euskaldunizar el sector público en las zonas no vascófonas. Lo grave de este asunto es que quien ha propuesto estos cambios ha sido la presidenta de Navarra y líder del PSN, María Chivite, convertida en la mejor portavoz de Bildu.
En otro paso que anticipa el siguiente movimiento del PSN, en el pleno del Ayuntamiento de Tudela, PSN y Contigo Navarra han votado en contra de mantener la zonificación lingüística, o lo que es lo mismo a favor de eliminarla e incluir a Tudela en la zona vascófona cuando se presente la ocasión.
Por su parte, los jóvenes radicales de Ernai, los cachorros de Bildu, se han marcado como objetivo “activar la lucha de la juventud vasca en el sur de Navarra” y han anunciado una manifestación en Tudela el 10 de octubre con el fin de “frenar el españolismo” y “la expansión del fascismo” en la Ribera de Navarra, ya que según ellos se trata de “una disputa entre dos proyectos políticos: el del españolismo y el de un pueblo libre”.
Ernai afirma que “el españolismo tiene como estrategia la división de Navarra” y que “Nafarroa solo hay una”. Es curioso cómo se parece este lema a aquel de “España es una y no cincuenta y una” del tardofranquismo.
En paralelo avanza a toda velocidad la usurpación de la identidad de Navarra, tratándola como si fuera una provincia más de la CAV, como las declaraciones del lehendakari diciendo en Pamplona que los Sanfermines son la mejor fiesta de “Euskal Herria” o la nueva equipación del Athletic de Bilbao incluyendo el mapa de Navarra.
Usurpar es “apoderarse de una propiedad o de un derecho que legítimamente pertenece a otro, por lo general con violencia”. Creo que no es necesario mencionar los ejemplos de violencia y terror criminal etarra perpetrados durante décadas de democracia para anexionar Navarra.
En otra acepción, usurpar es “arrogarse la dignidad, empleo u oficio de otro, y usarlos como si fueran propios”. Es curioso constatar que los nacionalistas de los territorios que en 1200 abandonaron nuestro viejo Reyno para unirse voluntariamente a Castilla, son los que ahora nos tratan como súbditos de su autonomía. Y “cuidadín”, que si rechazamos su propuesta nos tacharán de españolistas y nos enviarán a sus cachorros para agredirnos como a los militares de Berriozar, cuyo delito era apoyar a España en la final del mundial.
Jon Juaristi ya describió hace años el nacionalismo vasco como un bucle melancólico basado en una nostalgia permanente por una comunidad idealizada, perdida o nunca plenamente existente, que se convierte en motor político.
El nacionalismo vasco siempre ha priorizado proyectarse sobre Navarra para completar un relato imaginario de plenitud histórica, y para conservar vivo el sentimiento de agravio y de pérdida, porque de ahí obtiene energía moral, épica y una falsa legitimidad.
Por ello, necesita imperiosamente apropiarse de la identidad de Navarra, de toda Navarra, para poder incorporarla a su sueño al modo de Peter Pan, ese niño que nunca crecía en su imaginario “País de Nunca Jamás”, cuyo nombre en la versión original en inglés es aún más clarificador, “Neverland”. La estrategia del panvasquismo consiste en infiltrarse gradualmente en el sector público poniendo la lengua vasca como requisito y en paralelo ganar el apoyo popular a través de su constante presencia en las calles, empleando ingentes fondos públicos para sus campañas de euskaldunización.
Pero, les guste o no, somos navarros y españoles, y como tales, compartimos muchas cosas no solo con nuestros vecinos limítrofes vascos, aragoneses y riojanos, si no con todos los territorios de nuestra nación, incluida la ciudad de Ceuta, tan maltratada tras la invasión que ha sufrido y tras el abandono por parte de nuestro gobierno. ¿Vamos a seguir siendo tan ingenuos y autoengañarnos diciendo que lo que ocurrió en Vitoria, capital de la CAV, no puede ocurrir en toda Navarra?
¿Vamos a callar hasta que consigan su objetivo de convertirnos en una provincia vasca?
El nacionalismo no escatima esfuerzos para sus fines y si hiciera falta no dudarían en proponer Pamplona, y si me apuran hasta Tudela, como capital de su “País de Nunca Jamás” euskalherríaco. El primer paso es oficializar por ley el vascuence como lengua propia de toda Navarra, lo que simplificaría la eliminación de la zonificación lingüística, para así imponer que “Nafarroa solo hay una”, eliminando su identidad plural. ¿Qué dicen de esto los riberos?
Eduardo López-Dóriga Enríquez. Presidente de Sociedad Civil Navarra. www.sociedadcivilnavarra.org