Editorial

Soberbia política y un pecado original

Rescindir el contrato de los túneles de Belate y abroncar a la oposición completa la nefasta gestión del Gobierno de una obra crucial señalada desde su inicio por la sombra de la corrupción

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Editorial DN

Publicado el 17/09/2026 a las 05:00

Navarra asiste atónita ante la que ya es, probablemente, la mayor chapuza administrativa y escándalo político en décadas. Una gestión — o la falta de ella, más bien — que impactará directamente en el bolsillo del ciudadano y en la rutina diaria de miles de navarros. Porque la decisión de rescindir el contrato de Belate con Acciona y Osés no sólo paralizará unos dos años la mayor obra de infraestructura de la Comunidad, un vial fundamental, sino que abrirá además un frente jurídico de incierto resultado ante futuras actuaciones por parte de las actuales adjudicatarias. 

Pero siendo todo ello terrible, desastroso, casi lo es más la absoluta falta de autocrítica, escasa altura institucional y la opaca transparencia evidenciada por parte del Gobierno de Navarra. Empezando por su presidenta, María Chivite, quien haría bien en recapacitar sobre el tono que empleó este miércoles en el Parlamento foral al anunciar la drástica medida. Con soberbia política por momentos, cruzó todos los límites al cargar tintas contra la oposición y acusar a UPN de “no importarles nada los muertos que hubo todos esos años” en esa carretera. Una artimaña impropia del principal representante de la Comunidad foral aunque, lamentablemente, muy pegada al manual de estilo al que nos tiene acostumbrados ya el presidente Sánchez. 

Pero aquí ya no sirven los trampantojos. Las obras para desdoblar los túneles de Belate caminan desde hace más de dos años bajo la sombra de la corrupción que emana del caso Cerdán, amén de otras irregularidades, tal y como se ha ido denunciado regularmente en estas páginas. Y han sido las propias instituciones fiscalizadoras, desde los juristas de la primigenia mesa de contratación, hasta la Intervención General o la Asesoría jurídica, las que han señalado al Ejecutivo de María Chivite las anomalías y sobrecostes (8,3 millones) que desde el principio se intentaron colar a la obra. 

El PSN gobierna esta tierra desde hace casi ocho años. Y Geroa Bai, los cuatro anteriores. Tres legislaturas completas para adecuar la infraestructura. ¿Alguien, de una vez por todas, va a asumir su responsabilidad?

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