Opinión
La inflación presiona el bolsillo ciudadano
"Una radiografía compleja, que suma al incierto contexto internacional un Ejecutivo de Sánchez enfocado en su supervivencia política e incapaz de presentar aún proyecto de presupuestos"

Publicado el 30/08/2026 a las 05:00
El final del periodo vacacional de agosto vuelve a dejar malas noticias para el bolsillo de los españoles si se atiende al dato adelantado del IPC del Instituto Nacional de Estadística (INE). Y comienza a mostrar algunas grietas respecto al discurso oficial del Ejecutivo, por los negativos efectos que tiene sobre la economía en general y sobre la economía doméstica en particular. Por segundo mes consecutivo, la inflación repunta y sube un 4,3% en comparación con el mismo mes del año anterior, una cifra siete décimas superior a julio. Es la subida mensual más elevada para estas fechas nada menos que desde el año 1992, y una señal inequívoca de que la escalada de precios no ha terminado. Con estas cifras, el Gobierno ha reiterado que mantendrá el calendario de ayudas puestas en marcha en el decreto de medidas para responder al conflicto de Oriente Medio.
El motivo principal de este incremento de agosto hay que buscarlo en los carburantes, pero sin olvidar que los alimentos y las bebidas no alcohólicas también han influido, aunque en menor medida, en este repunte. Lo más preocupante para los ciudadanos es que no estamos ante un episodio aislado, y que las economías domésticas ya vienen padeciendo estas escaladas en su día a día y en los gastos extraordinarios que deben acometer. Ahora llega para muchos el inicio del curso escolar y la cuesta de septiembre, con la necesaria inversión en material escolar, libros, etc... y cada vez se pueden comprar menos cosas con el mismo salario. A los datos del IPC hay que añadirle además otro indicador que va a suponer también más gasto para muchos. Y es que el euríbor roza el 3%, debido fundamentalmente al shock que en los mercados viene provocando el conflicto de Oriente Medio, cuyo desenlace está por ver. La traducción para quienes tienen una hipoteca variable es que las mismas subirán unos 800 euros al año. Una radiografía compleja para los ciudadanos, que suma al incierto contexto internacional, un Ejecutivo de Sánchez enfocado en su supervivencia política e incapaz de presentar aún proyecto de presupuestos.