Editorial
Se ahonda el desastre de las listas de espera
Julio dispara el número de personas que aguardan su cita con el especialista elevando la cifra hasta los 64.235 pacientes, un número intolerable en un sistema sanitario otrora puntero como el navarro

Publicado el 08/08/2026 a las 05:00
Pese a que julio tradicionalmente es un mal mes para las listas de espera sanitarias, el de este año ha sido especialmente nocivo para un problema cada vez más enquistado y que afecta al conjunto de la sociedad foral. Una realidad que señala directamente al departamento de Salud del Gobierno que lidera María Chivite y que sufren, una vez más, los ciudadanos navarros.
Julio ha cerrado con 2.202 personas más aguardando para una consulta con el especialista, lo que eleva el monto total hasta los 64.235 pacientes en espera, la cifra más alta desde agosto de 2025. Es decir, los peores registros en casi un año. Y no es la única mala noticia. Ya que el descenso de la actividad médica en los meses estivales, tradicional periodo vacacional para sus profesiones, también afecta, lógicamente, a las personas que aguardan para una intervención. Así, en el caso de las listas quirúrgicas, 10.234 pacientes siguen esperando a que les agenden su cita para pasar por quirófano, 416 más que el mes anterior.
Y existe un tercer registro que calibra el estado de la agilidad en la atención en el Servicio Navarro de Salud: el tiempo medio de espera. Tampoco da tregua: de los 79 días que había que esperar en junio para una primera cita con el especialista se ha pasado a los 83 en julio. Y son 109 en el caso de las operaciones. Más de tres meses y medio con cientos de navarros en vilo no es de recibo en un sistema antaño referente nacional.
Pese a contar con un presupuesto récord en la historia de la Comunidad foral (1.561 millones de euros para este 2026) y experiencia gestora atesorada en su anterior mandato, la consejería de Salud que dirige Fernando Domínguez sigue sin dar con la tecla para adelgazar las listas de espera. UPN apuntó este viernes en su dirección y exigió cambios a la presidenta de Navarra, algo harto improbable a estas alturas de la legislatura. Con todo, haría bien el Ejecutivo liderado por el PSN en centrar sus esfuerzos en una cuestión que va camino de convertirse en un problema estructural muy difícil de revertir en el futuro.