Opinión
"El incendió lo redujo a cenizas. El vídeo que acompañaba el mensaje acongojaba"
"Uno se teme que las políticas forestales europeas están diseñadas por burócratas amantes de las películas de Walt Disney"


Publicado el 02/08/2026 a las 05:00
Hablamos de calor y hablamos de fuego. Tras el champán refrescante del Mundial, nos esperaba la realidad de las llamas y el termómetro en función de caldero de aceite hirviendo. No quisiera hacer literatura barata sobre la desolación de la tierra carbonizada, los afectados sin casas; las reses y tierras mordidas por las llamas, las personas que desde refugios improvisados habían dejado atrás sus hogares reducidos a brasas humeantes. Si hace unos días poníamos a la selección española como ejemplo de coordinación, sentido de equipo y solidaridad grupal, la realidad nos ha devuelto de golpe a un campo carbonizado a causa de la dejadez, la falta de coordinación y unas políticas forestales que han dejado al monte en manos de los jabalíes. En la distancia es difícil percibir la magnitud de la catástrofe. Desde Ávila, un amigo envió un mensaje desolador en el que mencionaba un ejemplo. Una familia de origen alemán poseía una finca en el Valle del Tiétar. Una hectárea que cuidaban y mimaban, sembrando semillas de plantas que traían de sus viajes.
Se hipotecaron para comprar las parcelas de los alrededores en los años de la especulación urbanística, a fin de preservar el entorno. La costumbre fue retomada por los hijos, ambos ingenieros agrónomos. El trabajo de dos generaciones fue un jardín botánico protegido que terminó atrayendo a curiosos de la jardinería de todo el mundo. El incendió lo redujo a cenizas. El vídeo que acompañaba el mensaje acongojaba. Ante un problema, caben dos opciones: señalar al culpable o buscar soluciones. No son incompatibles, desde luego, pero tendemos a fijarnos en el dedo e ignorar la Luna que señala. Uno se teme que las políticas forestales europeas están diseñadas por burócratas amantes de las películas de Walt Disney. Algunos adanistas del ecologismo han aportado sus kilos de ignorancia; también la negligencia y los pirómanos. En la densidad del humo, brillan con luz negra los casos de corrupción. Un fuego no apaga otro fuego. Es la realidad de un país que no quiere héroes, sino eficacia, medios, ese juego de equipo que tan bien se nos da en el campo de juego.