Opinión
¿Qué ha sido del aroma del membrillo, que por hermoso que luzca no huele a nada?
Lo que choca es la pérdida del perfume de la naturaleza, ¿qué ha pasado con las violetas, capaces antes desde un pequeño ramillete de perfumar deliciosamente toda una habitación?

Publicado el 29/07/2026 a las 19:00
¿Qué pasa con los olores? Hubo un tiempo en que podían llevarme con los ojos tapados a casa de cualquier pariente o amigo y habría adivinado dónde estaba solamente por el olor. Y es que cada hogar tenía el suyo propio. Pero más tarde la cosa cambió y las casas solo olían a ambientadores y a tabaco, y hasta este olor va desapareciendo porque, según dicen ya solo fuman los adolescentes y lo hacen fuera de casa para que sus padres no los vean. Que las casas no huelan no puede extrañarnos puesto que las costumbres han cambiado, y ahora se guisa y se come diferente. Lo que choca es la pérdida del perfume de la naturaleza, ¿qué ha pasado con las violetas, capaces antes desde un pequeño ramillete de perfumar deliciosamente toda una habitación?
¿Qué ha sido del aroma del membrillo, de aquellos membrillos que han dejado en nuestro recuerdo las noches pasadas en la casa del pueblo de nuestro padre, bajo aquellas sábanas que llevaban tiempo acogiendo entre dobleces los frutos amarillos que hicieron lucir sus árboles en el verano? ¿o la cesta colmada de ellos que mis primos traían a casa sabiendo lo mucho que nos gustaban? Ya han traído de Belzunce los membrillos, pensaba nada más abrir la puerta y entrar en casa. Y allí, sobre la mesa del comedor estaba la cesta de membrillos, esperando a ser colocados entre las sábanas, o llenar las fuentes del horno, porque mi madre con su buena mano, los convertía en delicioso postre. ¿Qué ha sido del aroma del membrillo que por hermoso que luzca no huele a nada? Ni siquiera perfuma mi cocina desde el interior de la olla donde se cuece para convertirse en el dulce que hace enriquecer el queso. Y sigue sabiendo bien, pero como ocurre con las violetas, sigo pensando que algo muy hermoso se han perdido. ¿Dónde estará aquel que perfumaba estancias y armarios y que no se parece a ningún olor del mundo? Parece como si nos lo hubieran robado.