Opinión
Chivite, EH Bildu y su política antivivienda
"La política de vivienda irremediablemente fracasa, si no se construye vivienda o no se favorecen las condiciones para ofrecerla y adquirirla, ya sea desde la administración pública o el sector privado"

Publicado el 05/07/2026 a las 05:00
La alianza PSN-EH Bildu está teniendo consecuencias nefastas en muchos ámbitos de la gestión pública en Navarra. Uno de ellos es la vivienda. Y es que han conseguido crear un problema para miles de familias que, tras años de supuestos gobiernos progresistas, no pueden acceder a una vivienda, ni en régimen de propiedad ni de alquiler. Un problema que con las últimas medidas aprobadas, se agravará todavía más, por mucho que intenten pintarnos lo contrario. La política de vivienda irremediablemente fracasa, si no se construye vivienda o no se favorecen las condiciones para ofrecerla y adquirirla, ya sea desde la administración pública o el sector privado. Entre los años 2000 y 2015, con gobiernos de UPN, se construyeron en Navarra más de 86.000 viviendas, 26.500 protegidas. Unas 5.300 viviendas construidas cada año, 1.600 protegidas. Se construyeron, solo en la zona de Pamplona y su comarca, Erripagaña, Lezkairu y Sarriguren, donde hoy viven decenas de miles de personas, y se impulsaron las políticas de reserva de suelo para vivienda protegida más avanzadas de España. Los jóvenes disfrutaban de ventajas fiscales como la cuenta de ahorro vivienda que les ofrecía más oportunidades para acceder a una vivienda y emanciparse, hoy misión imposible. Las personas o unidades familiares demandantes de vivienda pública no llegaban a 5.000.
A partir de entonces todo cambió. Entre 2016 y 2024 se han construido cada año, una media de 2.650 viviendas, la mitad que con UPN, 570 protegidas, una tercera parte que con UPN. Los grandes planeamientos han brillado por su ausencia y el binomio PSN-EH Bildu tiene prácticamente paralizado cualquier avance que posibilite la construcción de 20.000 nuevas viviendas en Echavacoiz, Donapea, Elizpea o Sarriguren. Su medida estrella de intervenir el precio en el alquiler ha reducido los contratos de alquiler un 39% tras un año de su aplicación. Navarra tiene el peor dato de toda España en emancipación juvenil y 25.000 familias esperan hoy una vivienda protegida, cinco veces más que cuando UPN salió del gobierno. Hasta aquí datos objetivos. Indiscutibles. Pues con este panorama, supongo que, para tratar de tapar sus vergüenzas, EH Bildu lleva semanas empeñado, por tierra, mar y aire, en destacar las supuestas “virtudes” de la política de vivienda que impulsa y, de paso, en intentar culpar a UPN de una desastrosa situación de la que EH Bildu-PSN son máximos responsables. Ya saben, el comodín de siempre.
Es el mundo al revés. Desde 2015, EH Bildu ha estado apoyando o formando parte del Gobierno de Navarra. Influenciando y condicionando sus políticas, también en vivienda. Y Chivite actuando según sus directrices. Políticas que nada tienen que ver con las de UPN. Firme oposición a los grandes planeamientos urbanísticos, intervencionismo populista, desaparición de la cuenta vivienda, asfixia fiscal a la clase media, desprotección de los propietarios, persecución de constructores y promotores... Pero para EH Bildu, la culpa del problema actual de vivienda al que se enfrenta Navarra, es de UPN. La tozuda realidad de las políticas de María Chivite y EH Bildu les desmiente. Navarra tiene hoy un grave problema de acceso a la vivienda, un problema especialmente grave en la Comarca de Pamplona y para los jóvenes. No lo quieren ver. Y no quieren entender que cualquier medida que pretenda solucionarlo o paliarlo –y, en definitiva, ayudar a las familias navarras, y especialmente a los jóvenes-, debe tener el objetivo de aumentar la oferta de vivienda.
Cualquier medida o ley adoptada que no contribuya a aumentar la oferta o, peor, que la disminuya, no solucionará nada, o incluso agravará la situación, por muy social que sea en apariencia. Sin ir más lejos, hace unos días se aprobaron dos leyes en el Parlamento de Navarra. Una de ellas es solo un parche para tratar de solucionar una de las consecuencias de sus nefastas zonas tensionadas, pero en ningún caso va a aumentar la oferta de vivienda. La segunda, a pesar de su apariencia positiva, genera problemas de rentabilidad e inseguridad jurídica para los promotores de vivienda protegida en alquiler, navarros en su mayoría, por lo que reducirá todavía más la oferta. El Gobierno, en vez de favorecer la construcción, legisla a prisa y corriendo, y sin prever las consecuencias de lo que hace. En resumen, María Chivite y EH Bildu, con su política anti-vivienda, han conseguido convertir la vivienda no en un derecho, sino en una necesidad social masiva que requiere de una gran promoción de vivienda, especialmente de vivienda protegida. A ello nos comprometemos desde UPN, movilizando de forma urgente todos los desarrollos y planeamientos que el Gobierno de Chivite y EH Bildu tienen olvidados en un cajón. Más audacia y menos burocracia. Más incentivos fiscales y menos ataques a la propiedad privada. Debemos recuperar el clima de confianza y seguridad jurídica para quienes ponen su vivienda en el mercado y para quienes construyen y promueven vivienda, poniendo el foco en las familias y jóvenes navarros que esperan una vivienda para desarrollar su proyecto de vida. Todo lo demás es timar a la sociedad, tratar de engañarla y jugar con sus ilusiones.
Cristina Ibarrola. Presidenta de UPN