Editorial

Gran Bretaña y el mal gobierno

Con el cambio de líder y de primer ministro, el Partido Laborista agrava  una década de inestabilidad en la que solo medra la ultraderecha que alentó el Brexit

thumb

Editorial DN

Publicado el 24/06/2026 a las 05:00

Menos de dos años después de rescatar al laborismo de la insignificancia y devolverlo al poder, en unas elecciones en las que obtuvo 411 de los 650 escaños de la Cámara de los Comunes, Keir Starmer anunció su dimisión como líder del partido y jefe del Ejecutivo. Con su marcha son nada menos que seis los primeros ministros que han padecido los británicos en la última década, un periodo de mal gobierno a cargo de sucesivos dirigentes conservadores que el Partido Laborista ni siquiera se ha dado tiempo para revertir. 

A Starmer lo expulsan los suyos, temerosos de que los malos resultados de los comicios locales y regionales del 7 de mayo anticipen lo que ocurriría en las generales previstas para 2029. La impopularidad del líder es tan grande que sólo sus fracasos lo acompañan en la despedida. La indefinición ha guiado sus pasos desde que llegó al 10 de Downing Street para afrontar las consecuencias del Brexit en forma de estancamiento económico y devastación de los servicios de salud o la política de vivienda. 

El descontento laborista, lejos de propugnar una reorientación de la gestión para recuperar la confianza de los ciudadanos, precipita un cambio de caballo para mantener el poder dentro de tres años. El ya tradicional episodio de relevo al frente del Gobierno sin pasar por las urnas, posiblemente también sin confrontación interna, confía el futuro del país al hasta hace unos días alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham. Hasta donde se conoce, el sucesor es partidario de la disciplina fiscal, de perforar en el mar del Norte y de un combate aún más decidido contra la inmigración irregular. Es pronto para saber si ratificará el firme respaldo a Ucrania, uno de los grandes aciertos de Starmer. 

Cuando se cumplen diez años del referéndum para salir de la UE, el relevo en Gran Bretaña obliga a suspender la cumbre que pretendía refrendar el nuevo acercamiento al continente. El gran apóstol del Brexit, el ultraderechista Nigel Farage, no hace sino medrar en el clima de inestabilidad. No sin la ayuda de poderosos amigos como Trump. Tampoco el Kremlin oculta su regocijo.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora