Opinión
Un escudo de medios contra la desinformación

Publicado el 19/05/2026 a las 05:00
Malos tiempos para la paz y para el periodismo. Por eso reconforta asistir a una Asamblea de directivos de medios como la Alianza Informativa Latinoamericana que reúne a 20 cadenas de Televisión -una por cada país de habla española, además de la brasileña Globo y la estadounidense CBS - para compartir e intercambiar noticias, enviados especiales, derechos de emisión y tecnología. “Es el trabajo de los ocho mil profesionales de una Alianza con más de 22 años de vida”, describe Juan Carlos Isaza, director general de esa plataforma.
Esos recursos compartidos, que además se multiplican por los acuerdos firmados recientemente con la European Broadcasting Union para intercambiar contenidos y enriquecer los informativos, cobran especial importancia en el actual ecosistema mundial de información cuando se reformula su propósito: servir mejor a sus audiencias con un periodismo riguroso e independiente. Siempre fue así. Solo que ahora, en tiempos de desinformación, de pseudo medios y con alborotadores mediáticos disfrazados de periodistas, la Alianza debe convertirse en un auténtico “escudo frente a la manipulación”. Así lo formuló, con aquiescencia general de los asistentes, el Coordinador de Noticias y Opinión de Tele Azteca (México), Jorge Fernández Menéndez, en la reunión celebrada en Antigua Guatemala; con asistencia de la Academia de Televisión de España.
País por país, especialmente en América y en Europa, donde las democracias estaban más consolidadas pero actualmente se hallan más amenazadas, la respuesta de los periodistas está siendo vital para defender el estado de derecho. Colegios de profesionales, asociaciones, sindicatos, organizaciones como Reporteros sin fronteras, Academias de Televisión y universidades, promueven debates, declaraciones y manifiestos para rebelarse contra la vulneración de los principios éticos del periodismo en favor de intereses políticos que buscan la polarización y coartar la libertad de expresión. El periodismo paga un alto tributo por rebelarse contra las directrices de desinformar y ocultar fechorías en los frentes de batalla abiertos -Ucrania, Oriente Medio, Golfo Pérsico y Africa- o en territorios controlados por las mafias del narcotráfico y por gobiernos dictatoriales. El número de víctimas entre informadores crece cada año. Y el ambiente en el que se ejerce la profesión de informar, en cualquier medio, se enrarece.
“Hay que distinguir entre periodistas y alborotadores”, ha advertido Jordi Joan, director de La Vanguardia de Barcelona. “El periodista está para informar y no para convertirse en el centro de la noticia”, afirma María Rey, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, con casi cinco mil asociados. “En el periodismo no se puede admitir la mutación de los datos por el relato” -afirmó José Hernández, ex director de noticias de Ecuavisa- ni sustituir la legalidad por la legitimidad”. Lo primero vale para Donald Trump ya que los datos indican que pierde la guerra en Irán pero quiere distraer a la audiencia y generar un relato para enmascarar lo que sucede. Lo segundo aplica a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, que transformó el sistema judicial mexicano bordeando la legalidad, pero amparada en que obtuvo 35 millones de votos. A denunciar estos y otros abusos, en México y en otras partes, acuden pocos, advierte Jorge Fernández. De ahí que el concepto de “escudo informativo” resulte tan adecuado y oportuno para crear barreras de resistencia a la imposición de la desinformación generada no solo en redes, sino también desde sedes gubernamentales y partidos de oposición. Malos tiempos para informar; pero existe un decidido compromiso de defensa de los valores democráticos.
Manuel Campo Vidal es periodista y expresidente de la Academia de la Televisión.