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Nadie lo vio venir: cunde el desánimo en el osasunismo

Ni técnico ni jugadores supieron ver el peligro a tiempo: Osasuna llega a la final de Getafe siendo el peor equipo desde que ganó al Real Madrid hace 12 jornadas

Abel Bretones, Rubén García, David Armendáriz (utillero) y Jon Moncayola, presenciando el entrenamiento ayer de sus compañeros
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Abel Bretones, Rubén García, David Armendáriz (utillero) y Jon Moncayola, presenciando el entrenamiento ayer de sus compañerosJ.P. Urdiroz
Abel Bretones, Rubén García, David Armendáriz (utillero) y Jon Moncayola, presenciando el entrenamiento ayer de sus compañeros

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Fernando Ciordia

Publicado el 19/05/2026 a las 05:00

El 26 de abril se celebraba una fiesta en El Sadar. Osasuna batía en el minuto 99 al Sevilla y se daba rienda suelta a todo. “Otro año en Primera, hay que valorar ¿eh? Otro año en Primera. ¡Y ahora a por más!”, se escuchaba a Sergio Herrera decirles a sus compañeros, en un vídeo del club. Lo hacía en el círculo que formaron juntando los brazos ante el griterío de la hinchada, que vio cómo los jugadores daban la vuelta al campo. ¿Pero quién pensaba en ese momento que el equipo no estaba a salvo con 42 puntos?

Alessio Lisci llegaba a la sala de prensa con una ropa inusual, una camiseta, ya que le habían empapado de agua en el vestuario. “Ahora tenemos la salvación prácticamente hecha. Hay que darle mucho valor porque lo hacemos con cinco jornadas restantes y encima estando tan peleado”, manifestaba el italiano. “Desde la victoria contra el Real Madrid, la salvación está hecha, pero bueno, quedan los puntos. Con 42, muchas cosas tienen que pasar, también contando todo lo que tenemos abajo”.

Se hablaba de Europa en el entorno. Lisci había desvelado unas semanas antes que tenía diseñadas unas cuentas y que estaban saliendo. Pero la realidad ha puesto a Osasuna en su sitio. Es el peor equipo de los 20 de Primera después de ganar al Real Madrid (9 puntos sobre 36) y ha confirmado su declive con cuatro derrotas consecutivas. Se mete de lleno en el fango mientras los que vienen por detrás han reaccionado. Nadie pensaba que iría a jugarse la salvación en Getafe contra un equipo que además va a competir al máximo para entrar en Europa. Si Osasuna pierde, tendrá que cruzar los dedos para que el Mallorca no gane al Oviedo (no se juega nada) o el Girona no gane al Elche (uno de los peores visitantes).

Gráfico con la clasificación de Osasuna por jornadas
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Gráfico con la clasificación de Osasuna por jornadasDN
Gráfico con la clasificación de Osasuna por jornadas

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LA HERIDA SIN CERRAR DE LO QUE PASÓ EN VALENCIA

Ha cundido el desánimo en el osasunismo por la situación tan inesperada y viendo lo que ha sucedido en estas últimas semanas. La confianza se ha desgastado.

Tras ganar al Sevilla, con corazón, Osasuna recibió a un Barcelona al que plantó cara hasta los minutos finales. Derrota digna. El problema llegó en la siguiente jornada contra el Levante en una actuación inexplicable por cómo se borró el equipo después de ir ganando 0-2 a un rival que parecía sentenciado. Se perdió 3-2, pero lo más grave fue el conformismo de entregar 35 disparos, 15 córners y más de medio centenar de toques en el área propia. Fue grave además la falta de autocrítica para dar explicaciones desde el vestuario o del técnico a una afición que vio dolida los acontecimientos que pasaron.

Tampoco Osasuna pudo sacar un punto en El Sadar contra un Atlético de Madrid que llegaba sin aspiraciones. Kike Barja fue al menos el que tomó el liderazgo, pero fue insuficiente. Esa jornada intersemanal fue dañina porque los resultados posteriores de los rivales fueron cayendo como una losa.

NO VALORAR EL EMPATE CONTRA EL ESPANYOL

Lo ocurrido el domingo confirmó una lectura que el osasunismo viene comentando: la falta de personalidad en el campo para solventar así una fecha tan señalada. Fue clave no haber sabido aguantar el 1-1 en esos minutos posteriores al gol de Víctor Muñoz contra un Espanyol que hubiera estado igual de feliz con el empate porque le valía para salvarse. Era el momento de saber leer el partido, cerrar filas y no desajustarse. Llegó el 1-2 y a partir de ahí el equipo cayó en la precipitación y el desorden. Que Víctor, con problemas físicos, fuera sin discusión el mejor y tuviera que jugarlo todo dijo mucho de varias actuaciones individuales, mientras El Sadar perdía la calma.

Ahora llega la hora de la verdad. Osasuna ya no va a tener red que le pare. Su temporada a domicilio es nefasta y se va a medir a un Getafe que se juega la Conference. El vestuario no está acostumbrado a pisar arenas movedizas, pero tiene que dar ese paso de competir a un alto nivel y evitar lo que sería uno de los dramas más inesperados de la historia centenaria.

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