Opinión
El largo error de la "prioridad nacional"
Es doloroso tener que ver al PP, principal partido de la nación, dejarse enredar en una red que lleva a la trampa y a la ilegalidad, cuando no a la xenofobia

Publicado el 19/05/2026 a las 05:00
La “prioridad nacional” fue la dinamita dialéctica a todos los efectos que llevó en su día en su programa electoral el Rassenblement National francés de Marine Le Pen y Jordan Bardella, y tenía una significación unívoca: vulnerar los derechos reconocidos de los inmigrantes para sustituirlos por una sistemática discriminación frente a los que diluyen “nuestra identidad, usos y costumbres” (los musulmanes).
De allí lo tomó Vox, compañero de viaje de los lepenistas en la Unión Europea, y Vox se lo ha impuesto al PP español -al que quiere superar y suplantar- en los distintos acuerdos autonómicos, en las Comunidades en que el principal partido político español no consiga la mayoría absoluta, como la tiene en Galicia o Madrid. Cuando el PP no consigue esa mayoría absoluta, por grande que sea, como en Extremadura, Aragón, Castilla y León o, ahora, Andalucía, a fin de alcanzar la victoria pírrica de las presidencias autonómicas, a costa de perder la batalla ideológica, y para no aparecer escandalosamente anticonstitucional, se ha sacado de la manga un término que parece más moderado y discreto, pero que viene a decir lo mismo: el “arraigo territorial!”, y que tampoco logra explicar. ¿Quién, por ejemplo, tiene más arraigo en Pamplona: el que disfruta de un apellido más antiguo? ¿El que conoce una lengua que dicen que es más antigua? ¿El que ha vivido más años en la ciudad, sin salir de ella? Vaya el lector añadiendo “arraigos”. En Cataluña ya han amenazado algunos políticos principales con no dar permiso de trabajo a los que no sepan catalán.
¡Bastante nos ha hecho sufrir el sanchismo con las bicocas concedidas, una y otra vez, a la “prioridad nacional” de los nacionalismos vascos y catalanes, en todos los sectores de la vida, para que ahora nos parezca normal la utilización de ese estribillo por encima de los derechos y deberes contemplados en la Constitución de todos! ¡O para que, incluso en artículos de opinión, tratemos de restarle importancia y hasta de justificar o disimular el disparate, con tal de tocar con la mano el “gobiernito tenemos”, único objetivo político, por lo visto, perseguido.
Digo en el título “largo error”, porque ese error traspasa el ámbito de los acuerdos autonómicos, se convierte en lema nacional y europeo, y le espera al PP español y a cualquiera otro partido democristiano, liberal o conservador en Europa, que quiera compartir un acuerdo de gobierno o de cualquier otra responsabilidad polÍtica.
La bomba de relojería que Vox ha logrado colocar tras las apacibles líneas negras o rojas de los acuerdos autonómicos se esconde en falsas expresiones contradictorias, que pueden parecer hasta respetables:
“1. Se establecerá un sistema de acceso a vivienda protegida y alquiler social inspirado en el principio de prioridad nacional, adecuado a la legalidad vigente, que procure la asignación prioritaria de los recursos posibles a quienes mantienen un arraigo real, duradero y verificable en el territorio.
2. El acceso a todas las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas, se inspirará en el principio de prioridad nacional”.
Pero es que no existe tal principio, ni “adecuado a la legalidad vigente” o inadecuado, ni en España ni en Europa. Y un principio que no existe difícilmente puede inspirar acceso alguno, y menos a subvenciones, ayudas y prestaciones, que están hechas, digo yo, para aquellas personas que más y con mayor urgencia las necesitan.
Imagine el lector a dos partidos nacionales, tras unas elecciones generales escribiendo cosas como estas.
No podemos volver a la política, que tan de cerca conocemos, de las corrupciones, de las corruptelas, de los partidismos, de los nepotismos, de los amiguismos, de la casa de tócame roque, de la sociedad del caos, del zipizape, de la intriga, la mentira y la traición. A la sociedad preconstitucional de los hombres ni libres ni iguales, sin Estado de derecho que ampara a todos por el hecho de vivir y trabajar en un tiempo y un lugar, sin otra preferencia que sus necesidades y obligaciones mutuas.
Es doloroso tener que ver al principal partido de la nación, que es el primer partido de la Unión Europea, y que se llama Partido Popular, y el único que puede presidir un gobierno alternativo en España, cuando llegue la hora, dejarse enredar, en una red que lleva de suyo a la trampa y a la ilegalidad, cuando no a la aberración de la aporofobia (el odio al pobre) y de la xenofobia (el odio al extranjero).
Cierto es que la inmigración es hoy el primer problema polÍtico de Europa tras el todavÍa más terrible de la guerra, que mucho tiene que ver con aquel.
Pero lo que es seguro es que la aporofobia y la xenofobia son las peores soluciones.
Víctor Manuel Arbeloa. Escritor.