Opinión
Enseñanza pública y concertada

Publicado el 11/05/2026 a las 05:00
El próximo año se celebrará el 430 aniversario de la inauguración de la primera escuela gratuita para todos en Roma, gracias al aragonés san José de Calasanz (1597). Han pasado cuatro siglos y la educación es inherente a los seres humanos, tanto a niños como adultos, porque la formación debe ser permanente a lo largo de la vida. Es obligación de la sociedad aportar escuelas, donde la juventud aprenda normas, conductas, comportamientos y valores para su plena integración comunitaria. Sin embargo, cuando los grupos políticos quieren manipular el desarrollo del niño o niña a través de las escuelas, se tergiversan las formas de instruir y educar. En Navarra, que hay 299 centros educativos, de los cuales 170 son públicos, más 61 institutos y 68 concertados, han surgido problemas antes de iniciar el nuevo curso escolar 2026-27, de forma que ha provocado un cierto enfrentamiento entre la enseñanza pública y la concertada por la propuesta legislativa de UPN y el posible cese de algunas aulas en infantil.
Es curioso que en un principio se cerraban 19 aulas de la red pública y 14 de la concertada por el descenso demográfico, pero, por arte de birlibirloque del Consejero de Educación, Sr. Gimeno, se prorrogan las clases de la pública, pero se mantiene la no renovación del concierto de 14 aulas de iniciativa social en infantil.
Según la proposición de ley foral de UPN sobre los conciertos educativos, se sacrifica y margina a la concertada, cuando atiende a más del 33% de alumnos en Navarra y engloba a más de 3 mil trabajadores. Los sindicatos SEPNA, FSIE y UGT ven injusta y precipitada la decisión, ya que rompe la continuidad del proyecto educativo, acorta la libertad de elección de las familias y tienen que abandonar su trabajo una veintena de formadores. Desde el año 2015, gracias a Barkos y Chivite, los centros públicos se benefician con toda clase de recursos y desdoblamientos; incluso este próximo curso con ratios de una veintena de alumnos, mientras asfixian a la concertada con cierre de aulas y más estudiantes, disminución de formadores y sin fondos para el reciclaje de los profesores. ¿Acaso los padres de más de 37.423 alumnos que se instruyen en la concertada y privada, en este curso 2025-26, no aportan los mismos impuestos que los de la pública? Por supuesto que el ejecutivo foral no emplea criterios homogéneos, ni aplica un sistema de equilibrio entre ambas redes y, además, se transgrede la libertad de las familias a la elección de centro. No es aceptable que ante el mismo reto se justifiquen soluciones opuestas. ¿Con qué criterios tan contradictorios se aplica la decisión?
Con la puesta en marcha de la LOMLOE y con esta decisión subjetiva y política se pretende imponer un modelo de enseñanza única, un pensamiento único y una apuesta firme por dirigir a las familias hacia una escuela pública, laica y obligatoria. Por tanto, no es aceptable que se haga una diferenciación entre familias que llevan a sus hijos a los centros público y los que optan por los colegios de iniciativa social con impuestos de todos.
Es curioso que para el curso 2026-27 habrá dinero para el modelo D (todo en euskera) en Falces y Aibar, se abren aulas para el modelo D en Ancín y Abárzuza, pero no se puede “malgastar” y es un “derroche” el mantenimiento de esas 14 aulas. Por eso, desde los sindicatos y desde el Parlamento, excepto PSN y Contigo Zurekin, solicitan el debate sobre la tramitación urgente de la ley foral de UPN y una moratoria de un año en la renovación de los conciertos educativos. No son modelos antagónicos, separados o estancos, sino complementarios; es más, se necesitan y colaboran.
Luis Landa el Busto es escritor y exprofesor.