Opinión
"Cada vez que Trump amenaza, cada bravata de Teherán, la bolsa sube y baja y el petróleo llega a máximos o se desploma, lo que supone que algunos se están haciendo de oro"

Publicado el 10/05/2026 a las 19:00
Parece que es posible un acuerdo entre EEUU e Irán. Quién sabe. Es difícil hacer un pronóstico. Antes se miraban las entrañas de un ave para adivinar el futuro, ahora los sistemas se han sofisticado. Así, por ejemplo, para ver si se va a producir un ataque sobre Irán hay que consultar -lo he visto- un gráfico que refleja los pedidos en las pizzerías cercanas a la Casa Blanca. Si se produce un brusco aumento, es que el gabinete de crisis prevé una noche larga y mientras caen las bombas y se mueven portaaviones, se necesita al repartidor de pizzas con nuevos refuerzos.
Esta guerra está llena de cosas así, que parecen chuscas, disparatadas, si no fueran dramáticas. Cunde la sensación de que nos perdernos lo más importante, de que no nos cuentan sino la pura fachada, de que esta guerra es un trampantojo. Todo ocurre debajo de la mesa y obedece a un guión que no conocemos.
Cada vez que Trump amenaza para luego echarse atrás, cada bravata de Teherán, la bolsa sube y baja y el petróleo llega a máximos o se desploma, lo que supone que algunos se están haciendo de oro. Esta guerra es un negocio, como todas, pero más obsceno.
Mientras los más listos e informados se forran, más opositores se cuelgan en Teherán sin que nadie se inmute, y más nos cuesta todo. Un negocio y un espectáculo: portaaviones que surcan los mares, aviones de morro afilado que aterrizan limpiamente, misiles por el aire, banderas desplegadas, como en tiempos de Ciro el grande.
Todos los días vemos el estrecho de Ormuz y aprendemos geografía. Cuanto más acosado está Irán, mayor es su osadía y sus desplantes. Puro teatro. En la plaza de la Revolución de Teherán, donde siempre ha ocurrido todo, donde llegó Jomeini, se amenazó a EEUU y se atacó a Irak, se muestra ahora un gran cartel de Trump amordazado y en la tele se le presenta como un bebe en pañales. Un prodigio comunicativo de un régimen teocrático que prohíbe las imágenes. Poco a poco esta guerra televisiva irá decayendo y dará paso a la próxima, después de que ambos bandos celebren su victoria por todo lo alto.