Opinión
Sanidad navarra y el efecto Dunning-Kruger

Publicado el 19/04/2026 a las 05:00
En 1999, dos psicólogos de la Universidad de Cornell (Nueva York), David Dunning y Justin Kruger, publicaron un ensayo en el que se llegaba a la siguiente conclusión: aquellas personas sin suficiente conocimiento sobre algo tienen un problema doble. No solo tienden a llegar a conclusiones equivocadas pudiendo cometer errores graves por ello, sino que además carecen de la capacidad para darse cuenta, aprender y rectificar. Seguro que se lo han preguntado. ¿Cómo puede ser que contando con los mayores presupuestos de la historia, el sistema sanitario navarro, que siempre había sido envidiado, esté hoy en el lamentable estado en el que se encuentra? Ahí tienen la respuesta. María Chivite no solo no tiene los conocimientos necesarios para tomar las mejores decisiones, sino que además, parece no darse cuenta de que sus políticas son erróneas y sus resultados, nefastos.
Esta semana el Ministerio de Sanidad ha publicado datos actualizados de lista de espera y el resultado deja atónitos a todos los que conocimos un sistema de salud del que presumíamos orgullosos, profesionales y ciudadanos. Hoy solo los canarios esperan más tiempo que los navarros para ser atendidos en una consulta médica. Recientemente también se ha actualizado el barómetro sanitario, herramienta que permite la comparación entre CCAA sobre cómo los ciudadanos valoran el sistema de salud. Pues bien, Navarra, que era el sistema sanitario mejor valorado de España gobernando UPN, se ha estrellado por segundo año consecutivo en la posición número 13 de 17, alcanzando ahora la peor valoración histórica. Lo triste es que todos estos datos tan solo objetivan un sentimiento de frustración cada día más extendido entre muchas navarras y navarros que se enfrentan a barreras y dificultades para acceder a un centro de salud, a un consultorio, a una prueba diagnóstica o a una consulta hospitalaria, una realidad que desespera a ciudadanos y profesionales. ¿La consecuencia? En 2025 eran ya 81.792 las personas en Navarra con un seguro privado de salud, el doble que en 2015.
La reciente publicación de dos informes elaborados por la AIReF vuelve a dejar en evidencia el fracaso de la gestión sanitaria en Navarra. Entre 2016 y 2023 se duplicó el porcentaje de consultas médicas que esperan más de 4 días en Atención Primaria, aumentó la lista de espera en el 80% de servicios para cirugía, en el 73% de servicios para consulta y el 80% de las personas que esperan no tienen cita programada e ignoran cuándo tiempo tendrán que esperar. Los informes también advierten que no ha habido coordinación adecuada entre OPEs y traslados ni incentivos orientados a resultados y no se han incentivado las plazas de difícil cobertura, iniciativas que propuso UPN pero que el gobierno ignoró. Y concluyen, que no existe planificación estratégica en la política de recursos humanos, infraestructuras, inversiones ni de equipamiento médico.
La pregunta es obligada. ¿Puede alguien pensar que quien no reconoce problemas sabrá resolverlos? Complicado. Y eso le pasa a la presidenta Chivite. Por mucho que ella lo intenta, los datos expuestos por Comunidades hacen que sea imposible convencernos de que el problema de la sanidad es generalizado y el mismo que en todo el país. Pretender ponerse medallas con los resultados de una encuesta de elaboración propia que valora la atención sanitaria recibida, tampoco tapa el deterioro de la sanidad foral. Navarra tiene grandes profesionales, y por eso, la atención sanitaria recibida es buena. Nadie lo cuestiona. El problema es que la gestión de este gobierno hace cada vez es más complicado recibir atención sanitaria en el momento en el que la necesitas. Y autoengañarse solo empeora el problema. Pero lo que no tiene nombre es que además de no asumir responsabilidades por una pésima gestión, se señale al colectivo médico como culpable de este desastre.
El éxito pasa por transformar un modelo organizativo que mide y reconoce actividad a un modelo orientado a valor que mide y reconoce resultados en salud. El éxito está en hacerlo implicando a profesionales y pacientes en las decisiones. No en intervenir servicios. No en eludir responsabilidades de gestión y señalar a profesionales. No en maquillar listas de espera tratando a personas con problemas de salud como meros números de una lista. No en incentivar a médicos que reduzcan lista de espera viendo más pacientes a los que dediquen menos tiempo de atención. Defiendo con convicción desde hace muchos años modelos de incentivación orientados a resultados en salud donde se mida y se reconozca la calidad de la atención, la seguridad del paciente, los resultados clínicos, la eficiencia y los resultados que importan al paciente. Coincido así con la recomendación de la AIReF en los informes de valoración de la gestión sanitaria foral. Pero no tiene nada que ver con los incentivos por actividad que ha planteado el Gobierno. Celebro orgullosa de la profesión que médicos de los servicios de traumatología y rehabilitación hayan rechazado cobrar más por ver más pacientes reduciendo tiempos de atención sin importar ni la calidad ni los resultados en salud logrados. De nada han servido los millones y millones de euros que ha aumentado el presupuesto en salud. Y me pregunto, si los 645.000€ que nos han costado a los navarros esos dos informes de la AIReF, servirán de algo.
Navarra necesita personas preparadas, responsables, valientes y honestas que logren recuperar esa sanidad puntera de la que presumir con orgullo. Terminar con una gestión incompetente, incapaz de reconocer y resolver el problema que ha creado. Sin riesgo de efecto Dunning-Kruger.
Cristina Ibarrola Guillén. Médico de Familia y Presidenta de Unión de UPN.
