Salud
Profesionales del HUN estudian cómo detectar en recién nacidos un virus que puede causar sordera y problemas de desarrollo
La detección del citomegalovirus se realiza mediante una muestra de saliva y se llevará a cabo el seguimiento multidisciplinar de los casos positivos


Publicado el 16/06/2026 a las 10:10
Profesionales del Hospital Universitario de Navarra / Nafarroako Ospitale Unibertsitarioa (HUN/NOU) están llevando a cabo un estudio para conocer la incidencia del citomegalovirus (CMV) congénito (un virus que puede causar sordera y problemas de desarrollo) en la población infantil navarra. La detección del virus se realiza a los o las recién nacidos ingresados en maternidad o Neonatología del HUN durante sus primeros días de vida, mediante la toma de manera inocua e indolora de una muestra de saliva, que será analizada a continuación en el laboratorio para detectar la posible presencia del CMV.
En los casos positivos, se realiza una nueva determinación, en esta ocasión en la orina, y, si esta confirma la infección, se informa a la familia y se comienza el estudio y el seguimiento de forma precoz. En determinadas situaciones, podría iniciarse tratamiento antiviral para prevenir complicaciones.
Entre las complicaciones que puede causar la infección congénita por citomegalovirus está la sordera neurosensorial progresiva, que, en ocasiones, puede precisar de implantes cocleares. El CMV congénito es la principal causa de sordera no hereditaria en la población infantil. También puede causar también problemas de neurodesarrollo, tanto a nivel cognitivo como motor. La detección precoz de esta infección permite el seguimiento de estos niños y niñas para descartar afectación auditiva y, cuando sea necesario, poder actuar de modo temprano, mejorando su calidad de vida.
La recogida de muestras para el estudio se prolongará aproximadamente durante un año.
Posteriormente, se realizará seguimiento a lo largo de unos tres años en los casos de infección congénita, permitiendo el diagnóstico y tratamiento precoz de las posibles complicaciones que puedan surgir. La participación en el estudio es voluntaria y los datos anónimos. La familia deberá firmar un consentimiento informado explicativo.
EL VIRUS PODRÍA ESTAR PRESENTE EN UNO DE CADA 200 RECIÉN NACIDOS
Se estima que la prevalencia de CMV congénito en España es aproximadamente de un 0,5%, es decir, que uno de cada 200 recién nacidos puede estar infectado al nacer. La gran mayoría, más del 80%, no muestra síntomas y en torno a un 20% puede presentar bajo peso al nacer, ictericia prolongada o alteraciones en el sistema nervioso y auditivo. Incluso aunque no aparezcan síntomas iniciales, el virus puede seguir actuando y generar secuelas a largo plazo hasta en el 15% de los casos.
El citomegalovirus es un virus muy común perteneciente a la familia de los herpes virus que puede adquirirse por contacto directo con líquidos corporales, como sangre, saliva, orina o leche materna.
Se calcula que en torno al 50-90% de la población mundial adulta ha pasado la infección y tiene anticuerpos. La mayoría de las personas con infección por CMV no presenta síntomas y, en las que los presentan, estos se asemejan a los de un cuadro gripal: astenia, fiebre, dolor de garganta, inflamación de ganglios o dolores musculares. No obstante, los virus herpes tienen la particularidad de que, una vez contraída la infección, permanecen en nuestro organismo de forma latente.
En las mujeres embarazadas, al igual que en otras personas con el sistema inmunitario debilitado, el citomegalovirus puede reactivarse. Asimismo, también puede suceder que, durante el embarazo, las gestantes contraigan la infección por primera vez. Por cualquiera de los dos mecanismos, existe el riesgo de que el virus se transmita al feto y, por tanto, de que el recién nacido adquiera una infección congénita.
EQUIPO INVESTIGADOR
El equipo investigador principal del estudio está compuesto por: Mercedes Herranz Aguirre (Servicio Pediatría-Infectología Infantil), Iosu Razquin Olazarán (Servicio Microbiología), Adrián Revuelta Linaje (Servicio Pediatría- Neonatología) y Andrea Ancin Suberviola (Servicio Pediatría- Neonatología).
El estudio está financiado por el Gobierno de Navarra, a través de subvenciones para la promoción de proyectos de investigación en Salud, y gestionado por el Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdiSNA). En él, así como el proceso de la toma y análisis de las muestras, intervienen también matronas y TCAE de la Primera Maternal, personal facultativo de Pediatría y Microbiología, residentes, enfermería y TCAE de Neonatología, y profesionales de los servicios de Obstetricia y CASSyR, Radiología, Otorrinolaringología y Oftalmología Infantil.