El rincón

De China a los problemas domésticos

María Chivite y Pedro Sánchez buscan con desespero al otro lado del mundo la buenas noticias que la realidad más cercana les niega de forma reiterada

María Chivite, Pedro Sánchez y Jeff Wu
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María Chivite, Pedro Sánchez y Jeff Wu, de Hithium, en la visita a ChinaDN
María Chivite, Pedro Sánchez y Jeff Wu

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Miguel Ángel Riezu

Publicado el 18/04/2026 a las 19:23

La presidenta María Chivite ha hecho coincidir su nuevo viaje a China con el de su jefe de filas, el presidente Pedro Sánchez, para aparecer juntos en la foto. Ambos buscan con desespero al otro lado del mundo la buenas noticias que la realidad más cercana les niega de forma reiterada, porque en España son los escándalos de corrupción quienes les marcan la agenda. Pero la foto de la que hablamos, la de Chivite y Sánchez, es la que señala que sigue adelante el proyecto de la firma china Hithium para invertir 400 millones en una planta de baterías eléctricas que crearía 700 empleos en Navarra. Objetivamente, una estupenda noticia para la Comunidad foral. Sobre todo cuando se concrete, que todavía falta mucho. Un proyecto que abre la puerta a un sector puntero energético hoy está en manos de la tecnología china.

La mujer del presidente. Menos evidente es la bondad del viaje al gigante asiático de Pedro Sánchez que ha puesto marco a esta firma. Un viaje con fuerte carga ideológica, donde para marcar distancias con Donald Trump parece que se arroja en manos de su gran rival, China al considerarla como un aliado estratégico para nuestro país. Una cosa es aprovechar las oportunidades y otra es cambiar de aliados (Occidente).

Un Pedro Sánchez que conoció en China que el juez Peinado procesa finalmente a su mujer por cuatro delitos, incluido tráfico de influencias, y la deja al borde del banquillo. ¿La reacción del Ejecutivo? Cargar contra el juez de una manera intolerable en una sociedad que consagra la separación de poderes. Si Peinado se equivoca, ya lo decidirán otros jueces. Lo único que debiera avergonzar al Gobierno es tener a la mujer del presidente procesada, algo que en cualquier país haría caer al Ejecutivo.

La regularización masiva y un fracaso. La regularización masiva de inmigrantes del Ejecutivo de Sánchez ya está aquí. Se espera que afecte a unas 10.000 personas que ya están en Navarra. Veremos en qué cifras queda. Una cosa es pensar que la inmigración es una realidad positiva y que es necesaria en un país con la natalidad por los suelos, donde además no es posible cubrir ahora muchos puestos de trabajo en sectores como la construcción, la hostelería, el campo, el transporte o los cuidados.

Y claro que hay que encontrar una salida digna a las personas que ya viven entre nosotros y muchas trabajan pero sin legalizar. Pero otra cosa muy distinta es vender políticamente como un triunfo de la dignidad humana la regularización del Ejecutivo, que nace de intereses puramente políticos para sostener la atolondrada mayoría del Gobierno.

Porque lo que el proceso evidencia es un enorme fracaso. La absoluta incapacidad del Estado para regular los flujos migratorios en nuestro país. Si tenemos 500.000 inmigrantes ilegales es que las cosas se han hecho rematadamente mal, y desde hace muchos años además. Y así siguen. La regularización no arregla el problema de fondo. Todo lo contrario. Es un enorme parche, una patada hacia adelante que enciende los recelos de la Unión Europea por el posible efecto llamada

Una política migratoria seria debe implicar a los dos grandes partidos (PPy PSOE), ser discutida en el Congreso y prever medidas y amplios recursos para que el flujo de inmigrantes sea ordenado y se centre en generar un impacto positivo en el empleo. Nada de eso ocurre hoy.

De hecho, la inmigración se va a convertir en un eje divisorio del debate político que ya está aquí. El pacto PP-Vox en Extremadura, el primero de los firmado en este nuevo ciclo de elecciones autonómicas, incluye equívocas expresiones que pueden chocar con las leyes vigentes. Un galimatías en el que se ha enredado el PP con Isabel Díaz Ayuso convertida en ariete interno del pacto. Falta mucha claridad.

El fichaje de personal en Salud. En Navarra, la errática gestión de la Sanidad pública vuelve al primer plano. Con las listas de espera estancadas y casi en máximos, el tiempo se acaba en esta Legislatura. El consejero Domínguez, sobrepasado en todos sus buenos deseos iniciales, se ha quedado sin margen. Y lo que es peor, tiene enfrente a todos los profesionales, en especial a los médicos, porque sus vaivenes han colmado todas las paciencias.

Esta semana ha dado un nuevo paso. Implantar el fichaje para el personal sanitario. Vayamos por partes. Que los empleados públicos fichen, en sí mismo, no debiera ser ningún problema. Es un sistema de control como el de todas las empresas para evitar los abusos de unos pocos. Y ponerles coto con el fichaje es una obligación de la Administración.

El problema llega cuando esta medida se anuncia en plena escalada de confrontación entre la gestión del Gobierno y los profesionales. Porque entonces es vista como un castigo y como una campaña de desprestigio social del colectivo médico. hace falta acuerdos para que la Sanidad pública funcione mejor lo que nos saltan es nuevas chispas que llevan a lo contrario. Mal asunto.

El informe de Intervención sobre Traumatología, que está en el epicentro de la polémica, señala que ha caído la actividad, pero también que Navarra no es capaz de atraer y retener el talento médico en esta especialidad que tiene las listas de espera más abultadas. Y que hay que tomar medidas. Pues léalo bien el Gobierno y hagan algo más allá de poner parches deslabazados sin contar con los profesionales

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