Editorial

Responsabilidad anticrisis

El desafío de la guerra en Irán es de Estado, pero Pedro Sánchez no puede exigir nada a la oposición y sus socios cuando él mismo los ha sorteado tanto a ellos como al Congreso

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Editorial DN

Actualizado el 19/03/2026 a las 11:10

El Gobierno desvelará el viernes, en un Consejo de Ministros extraordinario, su paquete de medidas para contrarrestar el impacto inducido ya en la economía a gran escala y en las domésticas por la escalada bélica en Oriente Medio, cuyo estallido cumplirá tres semanas al día siguiente si no media antes una muy improbable distensión. 

El presidente Sánchez ha optado por aguardar acontecimientos en un escenario internacional de extrema volatilidad, desde el análisis de que España está mejor blindada ante las consecuencias de la guerra que lo que lo estaba hace cuatro años frente a la convulsión mundial generada por la invasión rusa de Ucrania, y no despejará el contenido concreto del real decreto ley hasta conocer la posición sobre el conflicto de sus socios en el Consejo Europeo de este jueves. 

Una cautela que puede responder al razonamiento lógico de que no media una urgencia angustiosa pero que no está exenta de revisión y de posibles riesgos. Especialmente cuando una parte de la ciudadanía, y no sólo la de los sectores más directamente concernidos por las tensiones inflacionarias vinculadas, ya está viendo cómo su disponibilidad de gasto merma con cada depósito de gasolina o diésel que necesita llenar. 

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La competencia insustituible de Sánchez y su equipo en la adopción de los remedios paliativos no exonera ni a sus socios ni a la oposición de hacerse cargo, también y en su medida, de un desafío que es de Estado en tanto que se proyecta sobre el conjunto de la ciudadanía. Pero el presidente no está en condiciones ni de mostrarse particularmente exigente ni, mucho menos, de recurrir a la atribución de las culpas a otros a la que viene recurriendo cada vez que sus planes encallan en el Congreso. 

No puede hacerlo cuando no ha convocado al líder de la oposición, cuando ha demorado hasta el día 25 las explicaciones en la Cámara baja sobre en qué y cómo se sustancia su ‘No a la guerra’ y cuando es a él a quien corresponde buscar una mayoría a cada día que pasa más esquiva.

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