El Rincón

Una guerra, una inversión y más tramas

Cada día, detrás del nombre de Antxon Alonso aparece un iceberg oscuro, donde lo que está oculto es mucho más de lo que se ve a primera vista

La afluencia de vehículos por las gasolineras ha aumentado estos días
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La afluencia de vehículos por las gasolineras ha aumentado estos díasMIGUEL OSÉS
La afluencia de vehículos por las gasolineras ha aumentado estos días

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Miguel Ángel Riezu

Publicado el 15/03/2026 a las 05:00

Este fin de semana en el que el invierno se ha sacudido a la primavera, el mundo sigue girando alrededor de la guerra de Irán. Todo Oriente Medio en llamas (literal) con la extensión del conflicto al Líbano e Irak a través de las milicias chiitas como estrategia para abrir nuevos frentes a EEUU e Israel y sus aliados occidentales. El presidente norteamericano Donald Trump, que sigue dando toda la impresión de no tener un plan de cómo ni de cuándo poner frente a una guerra que él solo decidió y que ahora amenaza con írsele de las manos.

Paliar la guerra, a la espera de medidas. Dos semanas de guerra sobre Irán y sobre todos los países de la zona han bastado para poner en solfa no sólo la seguridad sino la economía de Occidente. El cierre del estrecho de Ormuz ha estrangulado el mercado mundial del petróleo que escala precios sin control. Se nota ya de golpe y porrazo en las gasolineras, donde el común de los mortales se pregunta, ¿pero cómo es posible que puedan subir tan rápido los precios? Y a la vez, el transporte y la agricultura ven ya con espanto las subidas de precios que llegan como un tsunami. Mientras, el Gobierno de Sánchez anuncia que tomará medidas económicas (existe el precedente del estallido de la guerra de Ucrania), pero todavía están por ver. Van con calma. Y se perfilan dos maneras de encararlo: o subsidios o, directamente, reducir impuestos a las gasolinas. La izquierda es más de lo primero, porque es alérgica a escuchar la expresión bajar impuestos. La realidad es tozuda: cerca del 50% del precio de las gasolinas corresponde a impuestos que recauda la administración. En Navarra, la Hacienda foral. Así que, encima, si sube la gasolina, Hacienda recauda más IVA. Paradojas del sistema, y de esas que cabrean al ciudadano. 

Una buena noticia empresarial. Por contra, la semana nos deja en Navarra también una muy buena noticia empresarial. El que el gigante chino Hithium planea instalar en Navarra una gran factoría de baterías de almacenamiento de energía, una tecnología en alza. Con 400 millones de inversión y 700 empleos. Al anuncio le falta mucho por materializarse, cierto, pero al menos rompe una racha intensa de cierres muy frustrantes en la Comunidad foral. El anuncio ha venido acompañado por una parafernalia política muy relevante. Lo hizo Pedro Sánchez en La Moncloa, junto a María Chivite y Mikel Irujo, para dejar clara la intervención del presidente y la importancia que le da. Además, la noticia ha generado decepción en el vecino País Vasco, que pugnaba por llevarse la inversión a Vitoria. Allí le han dado una interpretación muy política: Sánchez ofreciendo una baza al PSN con esta inversión para darle un respiro a Chivite en sus horas bajas por el caso Cerdán. Tenga o no algo de verdad, todavía cabe otra derivada si se mira la operación con un prisma partidista. La de que es un consejero de Industria del PNV (el navarro Mikel Irujo) el que les birla a sus compañeros del PNV de Euskadi una inversión muy relevante. De nuevo, da pie a interpretaciones para todos los gustos. 

Y ahora, Forestalia. La actualidad cegadora no se olvida de la corrupción. Esta semana hemos conocido el siguiente capítulo de la serie de Netflix que constituye el caso Cerdán-Servinabar-Koldo en nuestra comunidad. Ha sido a la sombra de otra trama, la de Forestalia, los presuntos pagos millonarios a un exalto cargo del Ministerio de Transición Ecológica en Madrid para que diera luz verde a multitud de parques eólicos en Aragón promovidos por Forestalia. Y la Guardia Civil revela que nada más y menos que Antxon Alonso (Servinabar) fue quien puso en contacto a ese alto funcionario con la empresa aragonesa. De nuevo Antxon en el epicentro de una trama de presunta corrupción. Y ya van tres. Caso Servinabar/Cerdán y caso Sepi (con Leyre Díaz). Imposible creer hace menos de un año dónde estamos hoy. Una red clientelar que sigue emergiendo y de la que no conocemos todos los tentáculos. Marañas de sociedades que esconden la verdad y se ocultan detrás de nombres que evocan la mitología griega y romana (como Calíope, el nombre de la musa griega de la poesía). Cada día el nombre de Antxon Alonso evoca más un iceberg oscuro, donde lo que está oculto es mucho más de lo que se ve a primera vista. Y siempre regado de relaciones con el mundo del poder de la mano del PSOE (aunque no exclusivamente). Todavía queda mucho por salir a la luz.

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