Editorial
Acuerdo sobre Gibraltar
El tratado estratégico logrado entre España y Reino Unido aventura una nueva fase de confianza y cooperación en una región estratégica para España y la Unión Europea

Publicado el 27/02/2026 a las 05:00
España y Reino Unido firmaron este jueves el acuerdo sobre Gibraltar tras el ‘brexit’. Es un tratado estratégico de la máxima relevancia para España y la Unión Europea y siete son sus condiciones fundamentales. Una, la eliminación de la Verja y el consiguiente establecimiento de la libre circulación de personas entre el Campo de Gibraltar y Gibraltar, lo que beneficiará a 15.000 trabajadores transfronterizos que diariamente cruzan la frontera.
Dos, la libre circulación de mercancías mediante un sistema en el cual España realizará los controles aduaneros de las mercancías que entren en Gibraltar. Tres, la incorporación de medidas de convergencia en materia de fiscalidad indirecta sobre mercancías. Cuatro, la creación de un mecanismo financiero para compensar desigualdades de renta y reforzar la coordinación en materia de seguridad social.
Cinco, la adaptación a la normativa medioambiental comunitaria. Seis, la concesión a España del derecho de veto a la concesión de permisos de residencia en Gibraltar, lo cual permitirá al gobierno nacional impedir a ciudadanos de terceros países utilizar el Peñón como puerta de entrada en la Unión Europea. Y, siete, a pesar de lo anterior, el gobierno español no podrá supervisar la entrada de miembros no residentes de las Fuerzas Armadas de Reino Unido, ya que estarán exentos de los controles sobre visado y pasaporte.
El acuerdo constituye un paso decisivo hacia un nuevo escenario de prosperidad, cooperación y confianza. Tiene el mérito de haber logrado el deseable -pero muy delicado- equilibrio entre respetar la posición sobre la soberanía de España, la británica y, al mismo tiempo, impulsar oportunidades económicas -para empezar, para más de 300.000 andaluces-, además de incrementar la estabilidad institucional y favorecer unas perspectivas de futuro optimistas para esta región estratégica para España y Europa.
Sin embargo, el Gobierno no parece albergar intención alguna de someter el acuerdo a votación en la Cámara, lo cual constituye un ejemplo más de esa nueva forma de hacer política exterior en nuestro país.