Opinión
"En mi equipo de baloncesto de cuando era crío había un compañero que nunca se cambiaba en el vestuario. Tampoco se duchaba"
Se conmemora el Día Internacional contra la LGTBIfobia en el Deporte


Publicado el 19/02/2026 a las 16:24
En mi equipo de baloncesto de cuando era crío había un compañero que nunca se cambiaba en el vestuario. Tampoco se duchaba, y mira que para la docena de mangarranes de 12 o 13 años aquello era lo más divertido del partido. Con diferencia. Y aunque entonces no lo podíamos entender, tampoco le preguntábamos, pues no formaba parte de nuestro grupo de amigos del pueblo. Sólo años después, bastantes, constatamos lo que alguno ya intuía: que le daba una vergüenza terrible al ser el único gay del equipo. No reconocido, claro. Y lo acabó dejando. Aquello que entonces no pasó de un pie de página en nuestra infancia me viene hoy a la cabeza al leer la nueva inutilidad del Parlamento de Navarra.
Ha ocurrido esta semana. Se conmemora el Día Internacional contra la LGTBIfobia en el Deporte y esta vez no llega acompañado de una declaración institucional de apoyo de nuestros políticos, ya que un partido no ha querido sumarse a la necesaria unanimidad. VOX, por supuesto. Y ello pese a que lo que rezaba el texto era algo tan obvio como “El Parlamento de Navarra rechaza de manera rotunda la LGTBIfobia en el deporte, en cualquiera de sus formas: insultos, burlas, acoso, agresiones o cánticos de odio”. Y “El Parlamento de Navarra se compromete con las personas LGTBI: con su derecho a participar, competir y disfrutar del deporte en igualdad, sin miedo y sin tener que ocultarse para encajar”. Para VOX, tan dado a la simplificación absoluta y al zasca de Twitter, eso debe ser sólo cosa de wokes.
Y qué quieren que les diga. Hago memoria y veo que igual sí que había que darle una vuelta al tema. Porque si hace década y media, cuando me tocaba escribir sobre fútbol femenino, las coñas sobre que todas eran lesbianas eran generalizadas, 15 años después sigo oyendo en los partidos de mi hijo cómo hay quien le grita maricón al árbitro cuando se equivoca. O por su forma de correr. O cómo cuchichean en el polideportivo sobre el chico que elige hacer patinaje, la chavala de halterofilia o el profesional que osa salir del armario en público. Quizá, tal vez, un poquico de cariño le vendría muy bien a estos deportistas.
