Sociedad gastronómica
Napardi rechaza la petición del Instituto Navarro de Igualdad y mantiene el veto a que las mujeres sean socias
El 15 de enero de 2026 se recibió un correo electrónico del INAI en el que se decía que se habían recibido dos quejas por discriminación por razón de sexo


Publicado el 18/04/2026 a las 19:54
La sociedad gastronómica Napardi ha rechazado la solicitud que el pasado enero le hizo el Instituto Navarro para la Igualdad (INAI) para que se modifiquen los estatutos y se permita que las mujeres sean socias, por lo que seguirán estando vetadas.
Es lo que refleja el acta de la asamblea general ordinaria de Napardi celebrada el pasado marzo.
En ella, se indica que el 15 de enero de 2026 se recibió un correo electrónico del INAI en el que se decía que se habían recibido dos quejas por discriminación por razón de sexo, respecto al régimen de admisión y condición de socio de Napardi.
El mensaje añadía que de un análisis inicial de los estatutos, la exclusión de las mujeres como socias era discriminatoria, por lo que resultaba aconsejable su revisión y adecuación inmediata.
Así, se solicitaba el cambio de estatutos, para garantizar el principio de igualdad; y la remisión al Instituto de Igualdad en un plazo de veinte días del nuevo texto, o los acuerdos adoptados y la hoja de ruta, para el cambio estatutario. Tras ese correo electrónico, se convocó una junta directiva urgente celebrada el 20 de enero, en la que se plantearon varias líneas de actuación.
Finalmente, Napardi acordó solicitar una consulta a un despacho de abogados especializado. De entre los despachos barajados, se decidió a acudir al despacho de los abogados Javier Caballero y Alberto Anderez.
La reunión en ese despacho tuvo lugar el 29 de enero. Los abogados le transmitieron que, a su juicio, el INAI no tenía competencia para obligar a una asociación privada a cambiar los estatutos, que el escrito recibido era una recomendación y que, en cualquier caso, de conformidad con la doctrina de las sentencias de los tribunales de justicia dictadas hasta la fecha, los estatutos no eran discriminatorios.
En consecuencia, Napardi contestó al Instituto de Igualdad declinando la propuesta de cambio de estatutos.
