El Rincón

"Mal panorama. Un poder agónico que se enroca para subsistir y populismos que crecen a derecha e izquierda"

La resaca de las elecciones en Aragón y Extremadura ha agitado el tablero político

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Ciudadanos ejercen su derecho al voto con motivo de las elecciones autonómicas en Extremadura en un colegio electoral, a 21 de diciembre de 2025, en MéridaEFE
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Miguel Ángel Riezu

Actualizado el 14/02/2026 a las 22:08

Densa semana política y pasada por agua. La resaca de las elecciones en Aragón ha agitado el tablero, a derecha e izquierda y permite extraer ya un puñado de lecciones. Incómodas la mayoría de ellas.

Las sorpresas en Aragón. Los comicios adelantados convocados por el PP en la vecina comunidad no han resuelto nada. El triunfo del PP ha sido menos amplio de lo esperado, el batacazo del PSOE sí era el previsto y un Vox disparado ha roto todos los techos. Pero generar un Gobierno estable sigue siendo muy difícil. Globalmente, las derechas han barrido. Una tendencia que todas las encuestas vienen recogiendo en el este nuevo ciclo electoral que ha empezado con autonómicas adelantadas (Extremadura, Aragón, y ahora Castilla y León y Andalucía) y terminará con las generales en 2027 salvo que el presidente disponga otra cosa.

El desgaste de Pedro Sánchez es evidente y creciente. El problema para el PP es que quien se lleva el gato al agua ahora es Vox, formación situada en la extrema derecha.

Y, más allá de los resultados, conviene recordar que es Vox hoy. Un partido que repudia tanto al PP como al PSOE por considerarlos parte de un sistema que busca sustituir. Cuyo objetivo no es ser una muleta del PP sino reemplazarlo. Y cuya estrategia, hasta ahora, pasa por la crítica frontal y evadirse de la gestión y la toma de decisiones, que es lo que desgasta en la política. Ahí está su súbito abandono de los gobiernos autonómicos en los que participaba, que no sólo no le ha pasado factura, sino que ha mejorado sus expectativas. Está explotando el cabreo y la frustración de amplias capas sociales.

Un nuevo termómetro. Vox es un termómetro de dos cosas. Del profundo hartazgo que genera Pedro Sánchez en la derecha y que desborda esta frontera ideológica. Especialmente entre los más jóvenes. Pero también más allá, Vox busca una enmienda a la totalidad contra el sistema político, igual que en toda Europa. Es más profundo de lo que parece a primera vista. Y es termómetro también de la incapacidad de la derecha tradicional y liberal para dar salida y encauzar malestares. Inmigración vista como amenaza, mundo rural en extinción, imposibilidad de conseguir una vivienda. Proyectos vitales que no arrancan. Ahí cala la extrema derecha. Y mira que tenemos a un PP tan desesperado que cometió el error de llevarse al activista Vito Quiles a cerrar la campaña en Aragón. Nunca la copia le quita el voto al original.

Lecciones en Navarra. Ojo con el laboratorio de Aragón. El hundimiento del PSOE es una señal evidente que los socialistas no quieren ver. Es patética ahora la polémica interna en el PSOE tras las indignas palabras del ministro Óscar López casi echando la culpa de su derrota al fallecido ex-presidente Javier Lambán. Un desplome, el del PSOE, que debiera preocupar mucho a María Chivite. Sobre todo viendo que la única fuerza de izquierdas que crece en Aragón es Chunta, como antaño fue el BNGen Galicia. Es decir que son los socios territoriales de Sánchez los que recogen cosecha, no el PSOE. Aquí todo apunta a que EH Bildu pueda ser quien recolecte los votos que le sirve en bandeja el socialismo.

Yen el otro lado del espectro, en el lado conservador, ojo con quedarse con la alegría de que vivimos un ola de regreso a la derecha. Es cierta, pero insuficiente hoy para volver al Gobierno. Yademás, en la ecuación hay que incluir ahora el populismo de Vox. Hasta ahora era una fuerza casi anecdótica, pero puede dejar de serlo.

De Cerdán al panorama. Mientras, UPN ha despejado quien será su cabeza de lista electoral. Cristina Ibarrola y sin competencia interna, todo un logro para los regionalistas. Todo en la misma semana en que Santos Cerdán pasaba por la comisión de investigación del Parlamento foral y daba una noticia puramente política. Reconocer lo que todos sabemos pero el PSN nunca ha aceptado. Que gestionó con EH Bildu la moción de censura para dar a Joseba Asiron la alcaldía de Pamplona que ostentaba Ibarrola. Es decir, un pago político por los votos prestados para la investidura de Pedro Sánchez.

Mal panorama. Un poder agónico que se enroca para subsistir y populismos que crecen a derecha e izquierda. Mucho trabajo por delante para el eje de la centralidad política y la necesidad de nuevas estrategias que ofrezcan ilusión a un electorado revuelto y esquinado.

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