Envido

Santos Cerdán y su ¿realidad? paralela

Se reconoce un "muerto político" y, al parecer decidido a morir matando, el exdirigente socialista no iba a hablar y no calló

Santos Cerdán, durante su comparecencia de este miércoles en el Parlamento de Navarra
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Santos Cerdán, durante su comparecencia de este miércoles en el Parlamento de NavarraEDUARDO BUXENS
Santos Cerdán, durante su comparecencia de este miércoles en el Parlamento de Navarra

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Marcos Sánchez

Publicado el 12/02/2026 a las 05:00

El hombre gracias al cual María Chivite gobierna en la Comunidad foral y a Cristina Ibarrola le arrebataron la alcaldía de Pamplona compareció ayer en el Parlamento ante la ‘Comisión de investigación sobre licitación y adjudicación de obras públicas del Gobierno de Navarra’. Éste es su nombre oficial, pero al parecer a Santos Cerdán no le gusta. “Es la comisión del rencor y la venganza”, sentenció el exdiputado, exsecretario de Organización y otrora hombre fuerte socialista. Rencor y venganza que atribuyó a UPN. Rencor que, sin embargo, destiló durante la primera fase de la sesión legislativa de ayer.

Cerdán se estrenó avisando de que se acogía a su derecho a no declarar al estar implicado en una causa judicial y se desobedeció acto seguido, pues entró al trapo ya sin que prácticamente el portavoz de UPN, Javier Esparza, le incitase.

-¿Está tranquilo?

-No creo que le preocupe cómo esté yo.

La pregunta fue la primera de Esparza y la contestación la primera de Cerdán. Ambas, sobre todo la respuesta, hicieron presagiar lo que iba a venir después.

-El señor Esparza es, como yo, un muerto político -espetó Cerdán, tan decidido a morir matando que llegó a acusar a su interlocutor de “presuntamente amañar” en una reunión “en la bodega de su casa” la adjudicación de la primera fase del Canal de Navarra.

-Usted ha entrado en la cárcel y yo no -replicó el regionalista, quien invitó al compareciente a que le denunciase ante la Justicia si tan seguro estaba.

Cerdán no iba a hablar y no calló. Reconoció que fue el negociador de la moción de censura de Pamplona con Bildu e insistió en la ¿realidad? paralela sobre la que sustenta su defensa ayudado por sus abogados. Según él, en los informes de la UCO de la Guardia Civil hay falsedades y el juez le mandó a la cárcel por razones desconocidas (“entré en prisión para que no destruyese pruebas y todavía no nos han enseñado qué pruebas podía haber destruido”). Cerdán considera enterrada su carrera política no por la contundencia de las investigaciones, sino por un extraño contubernio en el que otorga a UPN un puesto clave. Se vende como víctima de otros mientras lo está teniendo crudo para demostrar que no lo ha sido de sí mismo.

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