Editorial
La hora más oscura de Ucrania
Putin embauca a Trump con una falsa tregua sobre ataques a infraestructuras energéticas mientras persiste en su plan de apoderarse del país vecino o matar de frío a su población

Actualizado el 02/02/2026 a las 10:17
Los ucranianos llevan semanas bajo una severa ola de frío, en el peor invierno desde que comenzó la invasión masiva de Rusia que pronto cumplirá cuatro años. Una temperatura media de 15 grados bajo cero tensiona hasta el límite la producción y distribución de energía castigadas sin piedad en los últimos meses por los drones y misiles del Kremlin. Prolongados cortes de electricidad, falta de calefacción e imposibilidad de bombear el agua potable castigan a gran parte del país, y particularmente a la capital.
Por eso resulta tan trágica como ridícula la tregua anunciada el jueves por Donald Trump, que dijo haber acordado con Vladímir Putin el cese de los ataques a las infraestructuras energéticas “durante una semana”. Moscú solo precisó que este supuesto alto el fuego terminaba este domingo, pero el sábado un apagón generalizado ya reveló que el sistema falla incluso sin agresión directa; su enorme fragilidad impone tiempos de restauración cada vez más largos.
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La destrucción del sistema energético acredita que Putin ha resuelto trasladar el frente de guerra a la vida civil. No porque hasta ahora no haya matado a ucranianos en bloques de viviendas o estaciones de ferrocarril, sino porque los más recientes ataques indican que concentra su potencia de fuego en trenes con 300 pasajeros -mujeres y niños que se dirigían a visitar a soldados- como el atacado el día 27, o sus objetivos este domingo: un autobús que trasladaba a mineros después del trabajo y una maternidad. ¿El resultado? Al menos 15 muertos al cierre de la edición.
Rusia conquistó un 1% de territorio ucraniano el año pasado al precio de 35.000 bajas en diciembre. A la pérdida de efectivos, que sólo podría compensar con una movilización forzosa que Putin no desea, se suma que el expansionismo le sale ya demasiado caro. Los ingresos por petróleo y gas han pasado de representar el 50% del presupuesto ruso a el 22%. A esta dificultad para alimentar la maquinaria de guerra puede contribuir el nuevo paquete de sanciones que prepara Europa, que prohibirá a las empresas comunitarias colaborar en las exportaciones de Moscú.