Opinión
Los reyes de la Taconera

Publicado el 15/01/2026 a las 05:00
Era lugar al que en mi niñez solíamos ir en familia. seguramente por estar lejos de nuestro domicilio, que sin embargo, gozaba de la proximidad de la Media Luna. Quizás por eso de ir en familia, La Taconera se me antojaba un lugar especial, festivo y bellísimo, rodeado de murallas con sus fosos, de los que a veces se decía que un día llenarían de agua para convertirlos en un lago navegable.
Esto nunca se llegó a hacer, pero se habilitaron para alojar algunas familias de ciervos, y más tarde se los visitaba por Navidad para contemplar escenas del tradicional Belén. Había allí además una caseta donde alquilaban bicicletas, y a un paso estaba el palomar, para que los pequeños pudieran perseguir a las palomas o sobrealimentarlas con parte de sus meriendas.
Confieso que hoy, a mi provecta edad, tampoco paseo mucho por ese parque, donde antaño pude ver la llegada de Julián Gayarre, a quien ahora han ido a acompañar tres de las estatuas de los reyes que ornaban el paseo de Sarasate, para que el tenor y Mari Blanca se sientan bien acompañados.
Y, mirando la fotografía del periódico, me pareció que quedaban bien, que llenaban dignamente un espacio que se veía demasiado vacío. Así que allí están, a la espera de los tres compañeros que continúan en Sarasate, como si les diera pereza el traslado.
Quien esto escribe, aun sin comprender el motivo de la mudanza, viendo el resultado, no se siente descontenta.
A lo mejor estas estatuas lucen más en su nuevo destino, tan apacible y hermoso, donde los niños de hoy tal vez las visitarán en familia, y pensarán al crecer que siempre estuvieron allí, contemplando desde la altura los juegos con que se divertían en aquel lugar del que muchos de sus mayores conservan muy gratos recuerdos.