Opinión 

Los peones del tablero de Chivite

"Sin un Ramón Alzórriz que ataque, a la presidenta le hace falta otro cancerbero de cabecera"

thumb

Alejandro  Toquero

Publicado el 11/01/2026 a las 05:00

Está uno lidiando con el día a día del Ayuntamiento y muchas veces, descuida la política tal y como la entienden los que la ejercen lejos de la calle y de la gente. En estos casi ya ocho años en este lado de la vida he batallado mucho, pero siempre con un objetivo concreto. Quiero decir que cuando me pronuncio no hablo del sexo de los ángeles ni divago; lo hago porque me mueven causas que tienen propósito: conseguir financiación para éste o aquel proyecto, denunciar la falta de vertebración de Navarra o echar atrás los que me parecen un peligro para mi ciudad… No voy a enumerar ahora toda la lista porque no toca. A lo que voy es a que no suelo entrar en farragosos análisis de política de salón. Sin embargo, hoy, leyendo y escuchando las interpretaciones de los periodistas sobre el movimiento de peones que ha hecho Chivite en su tablero, he pensado: métete en ese charco, Toquero. Al fin y al cabo, si no me meto yo, me acabarán metiendo otros, así que voy adelantando la faena y ya les prevengo: van a por todas. 

Sin saber a ciencia cierta qué grado de implicación tiene en estos momentos cada cual en la hedionda situación del PSN, la salida del Gobierno del templado Taberna y el regreso de Remírez anticipan ruido y crispación. Porque cuando uno está acorralado, echa mano al suelo y coge piedras. Y las lanza, claro. Contra todo y contra todos. Aquí lo de menos va a ser hablar de los asuntos que a los navarros les quitan el sueño. Aquí, amigos y amigas, lo que de verdad importa a los alumnos aventajados de Santos Cerdán es meterse cuanto antes en harina electoral, siguiendo el manual de resistencia sanchista y el despreciable modo de operar de su delegación en Navarra. Desde este momento y hasta que vayamos a las urnas, la portavocía de gobierno foral la van a ocupar los más obedientes y disciplinados miembros del sanedrín de la mentira y la venta de humo. Hasta que los navarros tengamos la palabra para decidir qué hacer con María Chivite y el resto de náufragos del barco de Cerdán, va a haber para todos, antes incluso de poder decir ni mu. Para empezar, todos fachas, y yo el primero, por rechazar una planta de biogás, gestada desde el oscurantismo del ‘cerdanato’ y el clan de los Chivite, para traer a 800 metros del casco urbano de Tudela la mitad de los lodos fecales -la mierda, para que nos entendamos- que se genera en toda Navarra. El empeño es el castigo -uno de tantos- de Óscar Chivite y la presidenta a Tudela y a la Ribera por el imperdonable ‘delito’ de no haber votado al PSN. Todo queda en casa: Chivite, Óscar, es la encarnación de la mentira, la ocultación y el juego sucio en el Gobierno que preside Chivite, María. 

Su permanencia en el Palacio de Navarra dinamita cualquier credibilidad ante los movimientos de la presidenta en su tablero, en aras -según ha dicho sin sonrojarse- de mejorar la gestión. Si Santos Cerdán no tenía cabida en el equipo de Pedro Sánchez, nadie entiende que Óscar Chivite pueda seguir un minuto más en el ejecutivo. Mantenerlo en el cargo solo se explica, aunque en ningún caso se justifica, porque María Chivite sabe muy bien que su suerte como presidenta va ligada a la de su consejero. Si él cae, cae ella. Santos Cerdán no solo los hizo socios, sino también cómplices. Podría dejarme la vida en esta interpretación, pero la evidencia del cambio de nombres en el ejecutivo de María Chivite es tan simple, que no merece la pena ahondar más en ello: puro gatopardismo para hacer ver que algo cambia, cuando en realidad todo va a seguir igual o peor. Lo que viene siendo decirle a la señorita que Pepito ha dicho una palabrota cuando te han pillado robándole el bocadillo al compañero, vamos. 

Sin un Ramón Alzórriz que ataque, a la presidenta le hace falta otro cancerbero de cabecera. Y no es tanto que alguien tenga que custodiar las puertas de ese inframundo al que se accede por los túneles de Belate, que también, sino que de alguna manera habrá que ensuciar a voz en grito al contrario para que se hable de otra cosa que no sea lo que les tiene atrincherados. No pueden salir a la calle a vender nada. La estrategia, conociéndonos tan bien como nos conocemos todos en Navarra a estas alturas y sabiendo qué papel ha desempeñado cada uno en el juego de poder del PSN -y sí, me refiero explícitamente al señor Remírez- es tan simple que hasta da vergüenza ajena. Pero, bueno, que se sepa al menos que no nos pilla por sorpresa. Éste es mi humilde análisis. De fácil lectura, como sus intenciones. Bienvenidos a los juegos del hambre. 

Alejandro Toquero. Alcalde de Tudela

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora