Opinión

"Sé que pido demasiado, pero un Gobierno sin futuro debería ahorrarnos un año de agonía, titulares, nuevos informes de la UCO y escándalos sexuales"

thumb

Juan Gracia Armendáriz

Actualizado el 04/01/2026 a las 11:38

Dice el filósofo de moda, que el mayor acto de resistencia consiste en quedarse en casa. Palabra de Byung-Chul Han, un coreano con aires de maestro en artes marciales que se ha especializado en solemnizar lo obvio. Eso ya lo descubrió Diógenes hace mil años, un hippie que fundó la llamada Secta del Perro. Aunque a diferencia del filósofo, el griego no tenía casa sino barril. Y Blaise Pascal lo avisó en el siglo XVII: “Todas las desgracias del hombre provienen de no saber quedarse quieto en casa”. Nada nuevo bajo el sol. Byung-Chul Han haría mejor en practicar taichí, que es un arte silencioso. Uno se levantó a uvas sordas, apenas pisaba el 1 de enero, que se estrenó con un grado sobre cero, y ya le dieron ganas de volverse a meter en la cama, como Juan Carlos Onetti. Sobre todo, si con el primer café del año, ojeaste los periódicos habituales. Todos vaticinaban lo que parece una obviedad: se viene un año judicial de lo más entretenido. A este ciudadano tanto entretenimiento lo tiene un poco saturado.

¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA

Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF

Sé que pido demasiado, pero un Gobierno sin futuro debería ahorrarnos un año de agonía, titulares, nuevos informes de la UCO y escándalos sexuales. Un año enterito, en blanco, al que aún no le acabamos de quitar el papel de regalo, pero que ya huele como un túper de langostinos pasados de fecha. Uno no aspira a grandes logros, más allá de publicar algún libro postrero; pero hombre, se agradecería un poco de higiene social, de normalidad, sea lo que sea la normalidad, que a mí ya se me ha olvidado. Traté de ser normal, o sea no comer las uvas frente a una señora famosa por desnudarse con vestidos, sorber champán sin gesto de aristócrata arruinado, soportar el petardeo vecinal, calmar al perro y pasearlo a cero grados. Hasta el cárabo que ha llegado este año, guardaba silencio tras el espectáculo de luz y colores de los vecinos petardeantes. Alcanzados los penúltimos objetivos, uno sólo aspira a estar en paz con uno mismo y con los otros… Y caminar en medio del tiroteo de la actualidad sin descomponer mucho el gesto.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora