Opinión

Sánchez y la figura de Franco

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Manuel Pulido

Publicado el 25/12/2025 a las 05:00

Pasó el cincuenta aniversario de la muerte del General Franco, el 20 de noviembre de 1975, tan aireado por el Sanchismo y sus adláteres. Qué fácil es ser antifranquista cuando la mayoría del gobierno actual no habían nacido cuando murió, aunque alguno de sus padres o abuelos eran franquistas de tomo y lomo.

La figura de Franco y de su régimen condicionó la vida española durante cerca de cuarenta años. En muchas ocasiones frente a nuestros padres y amigos de nuestros padres que decían que para algo habían ganado una guerra, los hijos entre los que me encontraba, no compartíamos dichas afirmaciones y no veíamos al que llamaban el Caudillo como una figura providencial.

Seguramente los hijos de los republicanos que perdieron la guerra y la gente del exilio no pensarían igual y por dicha razón mi generación y la de tantos españoles ansiaba la reconciliación de las dos Españas. Y que nuestro País accediese al selecto club de la democracia europea y pudiésemos entrar en el Mercado común.

Viví los estertores del franquismo en Madrid cuando inicié mis estudios en la Complutense. Todavía a mediados de los setenta, antes de la muerte de Franco, había carreras delante de los “Grises” por las Asambleas en la Universidad.

Pero la gente con preocupación ciudadana, los Tácitos (democristianos de entonces) que habían entrado en el Gobierno de Arias Navarro, tras el asesinato de Carrero Blanco, tenían la esperanza tras el discurso que entronizó el llamado espíritu del 12 de febrero de que las cosas iban a cambiar.

Pero pronto se vio que Arias, hombre de confianza del régimen, no quería como dijo en frase gráfica “poner el régimen en almoneda”

Algunos recuerdos se parecen al spot televisivo que Sánchez ha hecho en el segundo aniversario tras su fracaso en las elecciones de julio de 2023, pero que al final logró darle la vuelta con el conocido gobierno Frankenstein.

En aquellos años de los setenta nos decían : NO os metáis en política y así no tendréis problemas. Algo parecido a lo que Sánchez ha señalado cuando afirmaba cínicamente que seguirá con su política “porque es lo que importa a la gente de a pie”, es decir a los que no se meten en política, como recomendaba Franco.

La transición trajo la reconciliación nacional de la mano del Rey Juan Carlos, de Suárez, de Torcuato Fernández Miranda y también de la gente aperturista del régimen (de ahí el harakiri de las Cortes en 1976) que entendieron que el régimen de Franco era una anomalía histórica.

Junto a los citados también las Fuerzas democráticas (reunidas en la famosa PlataJunta) con la ayuda de Carrillo, Sartorius, Tamames y otras gentes del PC. Ahora bien, sin exagerar. Es muy expresiva la frase del Rey Juan Carlos cuando le dijo a Carrillo en La Zarzuela, que estaba mejor sin peluca, es decir colaborando.

Se pretende en el revisionismo actual considerar que la democracia la trajo el comunismo y el sindicalismo de entonces pues el PSOE estaba dividido entre los históricos (exilio) y los de la tortilla (interior) con Felipe (Isidoro) al frente y cuestionado por el abandono del marxismo.

El sindicalismo pese a lo que se diga estaba muy desarticulado, pues las figuras de Marcelino Camacho y Nicolás Redondo tenían enfrente al sindicalismo vertical del régimen. Su aportación fue importante. Pero no fueron ellos sino todos y en especial el Rey y Suárez y gente posibilista como Tarradellas quienes ayudaron a traer y consolidar la democracia en nuestro País. Comparen a Pujol o Puigdemont con el primer President de la Generalitat

Uno de los padres de la Constitución, Miquel Roca, ha recordado en este aniversario, que se sabe poco de los cuarenta años de dictadura. Es cierto debido a leyes como la de Memoria histórica que han dado la vuelta a los hechos tratando de convencernos de lo que no fue.

Recordemos en este aniversario el fin de las dos Españas con políticos separadores y separatistas que fueron los causantes junto a otros hechos históricos de una guerra civil cruenta y dolorosa.

Esperemos que Sánchez con sus políticas y muros entre españoles, no entre en el panteón de hombres que en vez de pacificar los tiempos revueltos en que vivimos, echaron leña al fuego de la separación y del desencuentro, por seguir en el poder. No bastó ni bastará con el discurso de paz, piedad, perdón, pues se podría haber evitado.

Manuel Pulido Quecedo. Abogado y doctor en Derecho.

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