Opinión

"Intentaré acabar el año sin mayores pesadumbres con esa sonrisa que proclame a todos los vientos que me sigue encantando estar vivo"

"Estoy convencido de que las sombras que se avecinan ni son para tanto ni tienen por qué mediatizar nuestra existencia pues las luces están más en nuestro interior que en el exterior"

thumb

Luis Arbea

Actualizado el 22/12/2025 a las 08:42

La realidad que nos envuelve me sigue desazonando. Igual que el año pasado, igual que todos estos últimos años. Y aunque probablemente no sea para tanto, surge inevitable esa desconfianza en el futuro próximo que sigue llamando a la puerta tratando de instalarse en mi alma y funesta robarme la alegría… pero no se lo voy a consentir: tengo (tenemos) en mis (nuestras) manos una vida menos siniestra y más amable, una vida digna por encima de todas las oscuras perspectivas que acechantes asoman. Efectivamente, a muchos de nosotros y de nosotras la crisis sociopolítica y de determinadas instituciones del Estado que sufrimos (Montesquieu lloraría de vergüenza) nos está sumiendo en una inseguridad rayana en la desesperanza: el mañana se vislumbra incierto y preocupante sobre todo con una extrema derecha amenazadora a la vuelta de la esquina. Así nos encontramos, descolocados y aturdidos como si un miedo insidioso nos estuviera manipulando la razón y las emociones. Mal negocio cuando el miedo, el mayor enemigo de la felicidad según Bergamín, nos hace más sumisos y manipulables. 

¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA

Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF

Sin embargo, la situación no es ni mucho menos apocalíptica como algunos sectores ideológicos pretenden hacérnoslo creer y aunque es innegable que el panorama que nos rodea no es precisamente el más risueño, tampoco es para encerrarse en un bunker o empezar a hacer el testamento. El ser humano ha sobrevivido con solvencia a todos los dramas que hemos padecido a lo largo de la historia: nuestra fuerza interior y capacidad de resistencia son formidables y es que, en última instancia, una realidad que merezca la pena ser vivida depende más de nosotros que de las veleidades exteriores. Que sí, que, parafraseando a Ortega, “nosotros somos nosotros por encima de las circunstancias”. Sin duda un canto a la vida. Pues eso, que estoy convencido de que las sombras que se avecinan ni son para tanto ni tienen por qué mediatizar nuestra existencia pues las luces están más en nuestro interior que en el exterior. O, pasándolo al terreno práctico y dicho de otra manera, que nuestra última y auténtica verdad está en nuestro día a día, en nuestros modos de visionar el mundo, en nuestras relaciones personales y hábitos de convivencia y tal vez, valga el rapto sensiblero, en nuestra capacidad de amar. Y que esto es lo relevante y lo que nos debería preocupar y no los avatares y prospectivas sociopolíticas que, aunque supongan una actualidad compleja y un tanto tenebrosa (sin duda, tiempos de incertidumbre) no nos son suficientes para no sonreír a la vida.

Así que, dicho lo dicho y con ese gramo de espíritu navideño que a algunos todavía nos queda, yo personalmente intentaré acabar el año sin mayores pesadumbres (no me van a llevar al huerto ni la crispación política y tensión social que nos rodea ni la estrategia del caos) con esa sonrisa que proclame a todos los vientos que me sigue encantando estar vivo y colabore en crear un estado de ánimo colectivo más esperanzador. Seguir resistiendo con serena inconformista aceptación, comprometida, crítica y ese humor que siempre aligera las penas. Me sigue valiendo, lo hemos recordado en alguna otra ocasión, aquello de Albert Camus de que “la lucha de uno mismo por su dignidad es suficiente para llenar el corazón del hombre”. Un desiderátum para nada fantástico, realista, que no niega las dificultades y nubarrones que se avecinan pero que nos puede ayudar a gestionarlos con un mínimo de dignidad: tal vez nos apañe más una esperanza sin utopía que una utopía sin esperanza.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora