Estabilidad financiera, fragilidad política
Tan cierto como que Navarra es excepción autonómica por su capacidad para aprobar presupuestos es que la legislatura foral pende del hilo de las supuestas corruptelas socialistas

Publicado el 19/12/2025 a las 05:00
Navarra volverá a tener presupuestos en 2026. La aprobación este jueves en el Parlamento foral del proyecto que diseña los gastos e ingresos para el próximo ejercicio constata la estabilidad financiera que la Comunidad foral exhibe desde hace once años. La presidenta Chivite ve en ello una señal de fortaleza de su Gobierno y es de justicia reconocérselo cuando Navarra es la excepción nacional en plena ola de elecciones autonómicas anticipadas por no disponer de cuentas generales. Como la vecina Aragón.
Sin embargo, la líder socialista obvia en su discurso triunfalista que el económico no es el único plano que mide la fortaleza de un Ejecutivo. Especialmente, el suyo. Porque tan importante es que la Comunidad foral tenga una base presupuestaria sobre la que gestionar como reconocer de dónde sale esa mayoría que la sustenta. Y qué exigencias trae consigo detrás. Bien lo sabe Pedro Sánchez y la miríada de concesiones a izquierda y derecha que lleva años haciendo.
En este caso ha vuelto a ser EH Bildu quien por séptima vez ha dado su plácet a los socialistas para que se puedan colgar la medalla de la estabilidad. Y si algo hemos aprendido con el sanchismo es que los abertzales no conceden nada gratis. Ahí está como ejemplo la moción de censura del Ayuntamiento de Pamplona de la que en breve se cumplirán dos años.
Aún con la lógica de sus declaraciones, la otra idea fuerza de ayer de la presidenta Chivite es mucho más cuestionable: esa afirmación categórica de que agotará los 18 meses de mandato que restan. Pues si bien es cierto que 6.700 millones de euros parecen una base sólida sobre la que gobernar, no lo es menos que en pasados ejercicios el Gobierno que lidera el PSN no ha sabido optimizar esos recursos récord. El departamento de Salud y su fracaso de gestión dan fe de ello.
Y, por supuesto, sigue presente el elefante en la habitación. Pues por mucho que no quieran hablar de Cerdán, Chivite y sus socios son plenamente conscientes de que viven al albur de las revelaciones diarias de corruptelas socialistas que aflora el trabajo de la Guardia Civil y los tribunales, una impredecible espada de Damocles que puede decantar la implosión de la legislatura en cualquier momento.