Opinión

"Ha sido la sorpresa de la abuela, que durante meses ha luchado con la artrosis de las manos para tejer a espaldas de los nietos decenas de figuras de ganchillo"

El Belén de 'amigurumis'
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El Belén de 'amigurumis'ÍÑIGO GONZÁLEZ
El Belén de 'amigurumis'

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Íñigo González

Publicado el 18/12/2025 a las 12:21

En casa estamos en dura pugna con Giorgia Meloni y hemos montado los belenes. Si la primera ministra italiana presumía en un vídeo de apostar por el pesebre pese a ser “cinturón negro de montar árboles de Navidad”, en Casa Imárcoain somos 10º Dan de portales. Maestros del yudo navideño. Hemos puesto tres y medio contando uno de esos maravillosos belenes de Playmobil que el enanillo ha ido escondiendo metódicamente por cada rincón hasta que sólo ha quedado un camello, un pato y el velo azul de la virgen María. 

El caso es que la política italiana se quejaba de que se va dejando de lado la tradición de guardar un lugar especial al nacimiento y pedía reservarle un huequecillo en los hogares. Y tiene razón la Meloni. Aunque creo que el problema va más allá. Basta con mirar a todos esos vecinos que dedican más esfuerzo a decorar su casa para Halloween que por Navidad. Pérdida de valores aducirán unos. Cambio de tradiciones, responderán otros. A mí, simplemente, me apena.

Porque en mi casa siempre se respiró Navidad pese a que la vida, a veces perra, nos dio zarpazos desde chicos. Nunca faltó la decoración y ese belén tan fantástico lleno de pastorcillos, magos, serrín, musgo(hoy nos detendrían por cogerlo) y figuras de mil tamaños colocadas con mimo. Eso mismo imitamos mi santa y yo comprando nuestro portal al independizarnos y hacerlo crecer con una figura nueva cada año al gusto de los que han ido sumándose a la familia.

Y esta vez estrenamos belén. Vino en una preciosa caja de cartón incapaz de contener tanto amor. No exagero. Ha sido la sorpresa de mi madre, la abuela, que durante meses ha luchado con la artrosis de las manos para tejer a espaldas de los nietos decenas de figuras de amigurumis de ganchillo. Y no falta nadie; desde la estrella, la mula o una palmera imposible hasta los camellos. Los tres, que la muy granuja al principio quería escamotearnos uno. Y luego está él. En su cuna. Mirándonos con sus ojillos negros. El niño Jesús. Es lo más hermoso que he montado nunca, se lo aseguro, y el mayor regalo que mis hijos recibirán. Todo lo bueno de lo que fuimos y de lo que podremos ser está ahí. Así que anímense y pongan un belén, por pequeño que sea. Y verán como brilla. Feliz Navidad.

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