Cerdán y su soledad son el ocaso sanchista

Entre la primera declaración en el Senado del antaño hombre fuerte del socialismo y la segunda del miércoles media la corrupción que está aflorando la Guardia Civil y con la que implosiona el PSOE

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Editorial DN

Publicado el 18/12/2025 a las 05:00

Santos Cerdán es hoy la viva imagen del ocaso de los hombres fuertes del sanchismo. Aquellos que auparon a Pedro Sánchez hasta lo más alto del partido primero, y muñieron los pactos con el nacionalismo y el secesionismo para que llegara a Moncloa después. Y de paso, se saltara todas las líneas rojas también en Navarra para conformar sus acuerdos con EH Bildu. 

Con Ábalos en prisión, y Santos Cerdán, el último secretario de organización, en libertad provisional, el tiempo de la actualidad que acorrala al Partido Socialista es bien distinto. Y como mejor prueba, la comparecencia por segunda vez de Santos Cerdán en la comisión del investigación del caso Koldo en el Senado. 

Si una imagen vale más que mil palabras, para la historia queda retratada la soledad con la que el político navarro se presentó en la Cámara Alta, acompañado solo por su abogado. Una estampa bien distinta a la de abril de 2024, cuando llegó escoltado por un grupo de socialistas ávidos de cobijarse bajo el ala de su poder en el seno del partido. Entre entonces y ahora, llegaron el Supremo, las investigaciones de la UCO de la Guardia Civil y sus meses en prisión. Cerdán afirmó categórico que es inocente “no soy ningún corrupto y tarde o temprano lo van a comprobar”. 

Durante su comparecencia negó ser copropietario de Servinabar, pero eludió explicar los presuntos pagos y contrataciones de su entorno por parte de la empresa de Antxon Alonso. Silencios elocuentes a tenor de las informaciones que ya se conocen. Además, Cerdán se centró en cuestionar la autenticidad de los audios de la investigación, algo descartado ya por el juez, y en mantener que está acreditado que se ha perseguido “de forma directa” propia “de la inquisición” a un diputado para “lapidarle” en la “plaza pública”. 

Y dejó caer que todo ha sido por su papel negociador con el independentismo. Hay que recordarle a Cerdán, que fue el presidente Sánchez el primero en soltarle la mano el mismo día que se conoció el primer informe de la UCO, pidiendo perdón a los ciudadanos y diciendo que no debió confiar en él. Y ha sido el Supremo el que le ha mantenido en prisión durante unos meses. Esa misma justicia por la que hoy clama y que determinará cuál es su responsabilidad final, si la hay. Pedro Sánchez es el inventor político de hacer de la necesidad virtud para seguir en el poder. Y Cerdán ya no cuenta.

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