El Rincón

La hidra de la corrupción

La sombra alargada de Santos Cerdán contamina políticamente todo lo que toca y su sombra se proyecta sobre el Gobierno de Navarra

Agentes de la UCO saliendo de la sede de Servinabar en Pamplona el pasado 10 de junio
AmpliarAmpliar
Agentes de la UCO saliendo de la sede de Servinabar en Pamplona el pasado 10 de junioIRATI AIZPURUA
Agentes de la UCO saliendo de la sede de Servinabar en Pamplona el pasado 10 de junio

CerrarCerrar

Miguel Ángel Riezu

Actualizado el 14/12/2025 a las 11:06

Empieza a ser difícil hasta de seguir el ritmo. Los escándalos de corrupción con epicentro en el PSOE siguen explotando con estrépito. Cuando parecía imposible añadir más fango, estalla el siguiente. Todos descubiertos por los jueces y las policías de este país. Los ciudadanos, estupefactos y con la indignación a rebosar. Y el Gobierno de Pedro Sánchez, agarrado al poder, a punto de implosionar en una situación insostenible. Sin presupuestos, sin mayorías que le apoyen, con un PSOE cabreado por su indolencia a la hora de enfrentar los casos internos de abusos sexuales a mujeres y cercado completamente por los casos de corrupción que se multiplican. Y encima, Navarra vuelve a estar en el meollo.

La empresa que une todas las tramas. Porque la corrupción que investigan los jueces nos pilla de lleno. Y tiene nombre de empresa. Servinabar, un nombre anodino que esconde una hidra de múltiples cabezas, como uno de esos monstruos mitológicos. La Audiencia Nacional ha abierto un nuevo frente alrededor de esta sociedad, ahora con presuntos amaños en la SEPI, la entidad que agrupa a las empresas públicas españolas. Ayer se supo que el juez investiga ahora al menos cinco operaciones sospechosas, una de ellas de una empresa navarra de construcción. Y responsabiliza de todas ellas al triángulo formado por Antxon Alonso (dueño de Servinabar), Vicente Fernández (expresidente de la SEPI y ex-empleado de Servinabar) y Leire Díez (conocida como la fontanera del PSOE). Hirurok (“los tres” en euskera) se llamaban entre ellos, según el juez. Este caso acaba de iniciarse.

Pero recordemos los otros dos que llevamos meses conociendo. Servinabar es esa pequeña empresa de Antxon Alonso que ya estaba en el epicentro de la investigación del Tribunal Supremo por mordidas en obras públicas del Estado con Acciona como presunto pagador millonario en todas ellas. Y con Santos Cerdán, el exsecretario de organización del PSOE, como primer sospechoso de ser el hombre clave de toda la trama según el juez y dueño del 45% de las acciones según un documento incautado por la UCO.

Y, por último,es la misma empresa a la que también el Gobierno de Navarra adjudicó las obras de Belate junto a Acciona y Osés en un proceso plagado de irregularidades y sospechas, esas que siguen creciendo a día de hoy a la espera de que pasen a la esfera judicial y policial. Realmente cuesta imaginar más barro junto.

A plena luz del día. Lo más desmoralizante es que todo parece que sucedía a plena luz del día. Que nadie podía sospechar la profundidad y amplitud de esta madeja de redes corruptas que todavía está emergiendo. Que las cloacas estaban instaladas junto a la Plaza del Castillo, el epicentro del poder institucional en Navarra. Que estaban en una empresa que cabía en un piso pequeño, en la calle San Nicolás, a un paso del palacio de la Diputación, y que ahora sabemos, gracias a los jueces, que era una tapadera descomunal para toda clase de prácticas que conectan hacer dinero fácil gracias a las influencias políticas. Hay muchas series de Netflix construidas con mucho menos argumento.

El mismo Antxon Alonso, nacionalista, que comenzó a trabajar para el Gobierno de Navarra en la época de Geroa Bai, con Uxue Barkos de presidenta. Un Gobierno con el que ha estado siempre muy bien relacionado. Un hombre que se paseaba por los pasillos del Palacio con familiaridad y seguro de sus contactos en los despachos.

Y que luego pasó a pivotar alrededor de su amigo Santos Cerdán y del PSOE en paralelo al ascenso de la meteórica carrera del navarro de la mano de Pedro Sánchez, lo que le abrió las puertas de las contrataciones en el Gobierno de España.

¿Dos caras de la misma moneda? Un hombre que hizo de enlace entre Cerdán y PNVy Bildu para buscar los apoyos a la investidura de Pedro Sánchez. Presunta corrupción y acción política como dos caras de la misma moneda y con los mismos protagonistas. ¿Y el Gobierno foral sigue señalando que este tsunami no le afecta?

Santos Cerdán, el hombre más influyente en el PSN, ha contaminado ya politicamente todo lo que ha tocado y ha dejado sembrada la más radical desconfianza a su alrededor. Y su sombra alargada se proyecta sobre todo el Gobierno de Navarra, sea justo o no. Por eso la Legislatura va cuesta abajo y sin frenos. En Madrid y en Pamplona. ¿Hasta cuándo?

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora