Crispación más que concordia
"La celebración de los 47 años de la Constitución española volvió a ser escenario del cruce de reproches entre Sánchez y Feijóo. La mayoría de los socios de investidura se borró del acto"

Actualizado el 07/12/2025 a las 10:54
El clima de crispación política que vive nuestro país no entiende de paréntesis conmemorativos de calado, tal y como volvió a quedar de manifiesto ayer en la celebración de los 47 años de la Constitución española. El escenario de confrontación que se ha instalado desde el comienzo de la legislatura entre las dos principales fuerzas políticas, PSOE y PP, ha roto cualquier posibilidad de entendimiento y aleja el panorama actual del espíritu de concordia, altura de miras y ejemplaridad que dieron en su día las personas que hicieron posible la Constitución que celebramos . Por si había dudas, volvió a evidenciarse ayer en el cruce de mensajes entre el líder popular Núñez Feijóo, que acusó al jefe del Ejecutivo de liderar el Gobierno que “más ha atacado” la Constitución, y el presidente Pedro Sánchez. El líder del Ejecutivo se quejó de la “letanía de profetas del desastre” en referencia a las críticas de la oposición que dicen que España “se hunde y se rompe”.
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No deja de ser paradójico que a Sánchez le molesten estas referencias, más o menos exageradas, y por el contrario acepte con total naturalidad que la mayoría de sus socios de legislatura, los que le mantienen en el Gobierno, se borren una vez más de una conmemoración tan significativa. Por no hablar de su entreguismo y claudicación sin complejo alguno al nacionalismo, a la izquierda abertzale y al secesionismo catalán, al que no deja de hacer guiños. Y que ha dejado claro, con público portazo incluido, que su única obsesión es la consecución de su objetivos independentistas, y por tanto alejados de cualquier interés del conjunto de los españoles. “Reivindicar la fortaleza de nuestra democracia es eso, reivindicar también nuestra Constitución”, apuntaba ayer Sánchez. Habría que recordarle al presidente que acusaciones como las que han salido de su Gobierno a alguno de los poderes públicos de nuestro país no son el mejor ejemplo. En ningún caso. Como no lo es amnistiar a los implicados en el procés, poniendo en solfa la igualdad de los ciudadanos ante la ley, por puro interés político. Las reivindicaciones de la Constitución deben ser más que palabras.