Constitución y voto

"Si se cree en el sistema plenamente democrático que garantiza nuestra Constitución del 78, lo que hay que exigir es votar. Siempre, que se vote, poder elegir mediante el voto"

thumb

Pedro Pegenaute Garde

Actualizado el 06/12/2025 a las 11:30

Hay que votar, si. Y en la fecha conmemorativa del referéndum por el que el pueblo español refrendó el texto de la que es nuestra excepcional Constitución de 1978, el 6 de diciembre, parece propicio y muy indicado poder volver a reclamarlo. Votar, cuando toque, para seguir alimentando de apoyos a nuestro actual sistema democrático. Fortalecerlo con ello, y que siga aguantando. Y proponerse votar, más ahora que nunca, cuando determinadas organizaciones (políticas y sociales) predican el abandonismo del sistema y pasar del mismo para sustituirlo por otro sistema no participativo, por un sistema unipersonal, donde solo esas organizaciones y sus líderes sean los mandones de nuestras vidas y decidan sobre ellas ¿Es lo que queremos? Quienes creemos en el sistema democrático, debemos tratar de evitarlo.

¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA

Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF

Por lo mismo que sería tremendamente injusto que, ahora que nuestro sistema democrático está afectado por muy serios achaques, los españoles que creemos en él hiciéramos las de villadiego, irnos de él, abandonarlo, escapar y, por ello, no defenderlo, contribuyendo a dañarlo todavía más que lo está rehuyendo acudir a su socorro mediante (cuando sea y toque) nuestra comparecencia en las urnas. Hay que ir a ellas, depositar nuestro voto y, con ello, rebelarnos contra quienes piden nuestra huida, refunfuño permanente y nuestro cabreo sistemático por lo que está pasando y que, a cuentagotas, pero, y ahí radica una de las cualidades y fortalezas de nuestro sistema democrático, vamos conociendo y acabaremos por conocer, si no es del todo, casi del todo. Con ello, que, desde ya, pase lo que pase, debamos imponernos reclamarnos a nosotros mismos seguir acudiendo a las urnas a votar, tal como, junto a quienes ahora puedan hacerlo, venimos haciéndolo otros millones de españoles desde aquel 15 de junio de 1977 en que celebramos en nuestro país, y por ello también en Navarra, las primeras elecciones generales realmente democráticas desde las de 1933 en la Segunda República. Digo las de 1933, porque, ¿las de 1935, acompañadas como lo estuvieron por las amenazas, las pistolas y los asesinatos, pueden ser calificadas real y verdaderamente de libres y democráticas, propias de un Estado de Derecho? 

Lo verdaderamente importante: que ahora, pese a todos los pesares, pero sin ninguna de tales barbaries, cuando se convoquen, podemos ir a votar, y votar y elegir a quien queramos. ¿Que, a quién, o a qué partido, me vienen preguntando muchos? La grandeza de nuestro sistema radica, expresamente, en permitir que cada cual a quien quiera. Y, precisamente, en garantizarlo, radica la propia grandeza de nuestra Constitución, la Constitución que este año cumple (un hecho insólito en nuestra historia contemporánea, cargada de guerras y conflictos) 47 años desde su aprobación por el pueblo español que quería la implantación y consolidación en España del sistema democrático, que, me fascina que se desconozca, no todos ni de coña lo querían. Cuando menos, el 8,19% de los españoles votó que no. Por ello, que, en términos de país, ¿puede caber mayor gozo que poder volver a celebrar el aniversario de nuestra Constitución del 78, la que consagra nuestro sistema democrático y por él nos es permitido ser ciudadanos y ciudadanas, todos y todas, libres, gozar de libertades y derechos (ni menos que 20 de sus artículos están dedicados a nuestros derechos y deberes fundamentales), y, al cabo, poder elegir por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto a todos y todas nuestros representantes? Y haber logrado una Constitución que, además de poder vivir en general razonablemente y hacerlo en paz, nos permita votar a quien queramos, y votar lo que queramos, y que, igualmente, “ampara y respeta los derechos históricos de Navarra” (disposición adicional primera), permitiéndonos a su vez a los navarros decidir libre y democráticamente mediante nuestro parlamento foral y un referéndum ad hoc nuestro presente y futuro como pueblo y territorio. No fue, lo aseguro, cualquier logro. Ni alcanzado sin duras amenazas personales (contra uno y sus compañeros de escaño y familiares) de etarras y etarristas, demás ralea y ultraderechistas. Pero se consiguió. 

Entre todos quienes creímos que era posible un sistema democrático para España, y consecuentemente Navarra, lo hicimos. De lo que, aunque debiera ser siempre y a cada día, cuando menos en unas fechas como las presentes debemos alegrarnos. De poder disponer de una Constitución que garantiza el sistema y que la tenemos los españoles por haber votado mayoritariamente a su favor un 91,81% de tales votantes. Que hablen pues quienes quieran y digan lo que quieran. Están en su (“nuestro”) derecho constitucional. ¡Quién se lo iba a decir a muchos de ellos! Pero por nuestro lado, si se cree en el sistema plenamente democrático que garantiza nuestra Constitución del 78, lo que hay que exigir es votar. Siempre, que se vote, poder elegir mediante el voto. Que el voto garantiza nuestra libertad, nuestras libertades y nuestros derechos. Como personas y como pueblo.

 Pedro Pegenaute Garde. Diputado Constituyente.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora