Rebeldes con causa

Los jóvenes ya habían descubierto su dimensión espiritual, lo que les está impulsando a romper con lo establecido y a vivir de otra manera

thumb

Fernando García

Publicado el 02/12/2025 a las 05:00

En 1955 se estrenó la película “Rebelde sin causa”, protagonizada por el mítico James Dean. El actor no llegó a verla en los cines, pues falleció trágicamente en un accidente de coche casi un mes antes del estreno. La cinta exploraba la brecha generacional y la angustia juvenil de la clase media estadounidense de los años cincuenta. Observando la realidad actual, creo que está emergiendo una generación de “rebeldes con causa”: jóvenes que han decidido romper con los estándares y modos de vida que eran comunes hasta ahora.

Diario de Navarra tuvo a bien publicarme el pasado 16 de septiembre un artículo que titulé: “Despertar espiritual: ¿Hacia una juventud más feliz?”. En él, afirmaba que los jóvenes estaban volviendo a prestar mucha atención a su dimensión espiritual y recuperaban prácticas religiosas perdidas en el pasado. Y es que, escribía, “en un mundo saturado de pantallas y tras décadas de consumismo e individualismo, muchos sienten un profundo vacío existencial. El éxito profesional y la acumulación de bienes ya no satisfacen su necesidad de propósito y trascendencia, y la espiritualidad les ofrece una alternativa, un camino hacia una vida más sencilla con valores sólidos”.

Últimamente se han hecho virales ejemplos como el del actor Jaime Lorente (Denver en “La casa de papel” o “El Cid” en la serie de Amazon), quien declaraba sin pudor que muchos días, tras dejar a sus hijos en el colegio, acude a misa porque le permite encontrarse con Dios, lo cual considera uno de los aspectos más positivos de su vida. O el del influencer español Pablo Gana (modelo y creador de contenido con más de 700.000 seguidores en Instagram), que ha decidido abandonar su exitosa carrera en redes sociales para ser sacerdote. O, sin ir más lejos, el éxito de crítica y público que está cosechando “LUX”, el último disco de Rosalía, en el que la artista explora su espiritualidad y muestra a un Dios creador y poseedor de todo, cuya presencia es silenciosa, pero impactante.

Pero me enamoran mucho más algunos ejemplos de mi entorno más próximo: chicos y chicas que apenas superan la veintena y han optado por un modelo de vida más consecuente con los mandamientos de la Ley de Dios. En ellos encuentran no un yugo que somete, sino un camino hacia la felicidad en la Tierra y cuya meta definitiva es el Cielo.

Jóvenes que alaban a Dios entre corcheas, pero también lo adoran de rodillas frente al Sagrario. Y en lugar de un Dios implacable que castiga, encuentran un Dios misericordioso que les espera con los brazos abiertos, sus mejores ropajes recién lavados y planchados, y el ternero cebado preparado para celebrar la fiesta de la vuelta a casa. Y que es capaz de perdonarles cuando acuden al sacramento de la confesión; no una, ni siete, sino setenta veces siete. ¡Siempre!.

Porque les hablábamos de un Dios que aprieta, pero no ahoga, y han descubierto que, en realidad, abraza y alienta. Y cuando acuden al templo a recibir los Sacramentos, encuentran un hombre bueno que les ofrece consuelo en las dificultades, se alegra con ellos cuando las cosas salen bien y les acompaña con su consejo y su oración.

No, no es un sueño, es algo que está ocurriendo ya delante de nuestros ojos, es una ola que se convertirá en un tsunami.

Pero volvamos sobre esos ejemplos cercanos.

Álvaro y sus amigos han decidido disfrutar de la fiesta con los cinco sentidos y no sumidos en la niebla del alcohol y la droga cuando salen por la noche. David, primer hijo de una familia numerosa y humilde, se ha esforzado mucho (muchísimo) para lograr buenas calificaciones y conseguir las becas necesarias para cursar y obtener un doctorado en Oxford.

Juan y su novia han decidido vivir un noviazgo basado en el respeto y el valor de la espera, y no en el sexo promiscuo y precoz. Sofía y José, en lugar de embarcar en un low cost y dormir en un Airbnb en cualquier ciudad europea cada fin de semana, han decidido dedicar todos sus recursos a formar una familia, y ya esperan su primer hijo apenas cumplidos los 25 años.

Alfonso ha cambiado los salarios de cinco cifras en un bufete internacional por las clases de teología en un seminario diocesano. Si Dios quiere, será cura en breve. Carolina y Fátima convierten en realidad la trama de la premiada película “Los domingos” al ingresar en las Carmelitas Descalzas de Zarautz apenas superada la mayoría de edad.

En fin, quizá Rosalía no haya descubierto nada, simplemente haya entretejido en un pentagrama unos mimbres que ya existían: los jóvenes ya habían descubierto su dimensión espiritual, lo que les está impulsando a romper con lo establecido y a vivir de otra manera. Están recuperando el valor del esfuerzo, de la sobriedad, de la fidelidad, de la entrega y de la espera. Son rebeldes con causa.

Fernando García Fernández. Profesor, conferenciante y escritor.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora