"La comunidad invisible de los vagabundos ha aumentado. Cierto parque madrileño es un campamento disperso de tiendas del Decathlon semiocultas en la maleza"

Publicado el 30/11/2025 a las 05:00
Hay una mujer sentada en un banco. Viste una manta marrón, botas de agua. Tiene la piel de cuero y los ojos brujos. Fuma. Cierta de noche de invierno, tres bajo cero, le pregunté si iba a dormir allí. Me clavó una mirada callejera: “¿Eres mi contacto?”. Le dije que no. “¡Pues anda y que ten den!”, gritó. Llamó a un vigilante que sólo existía en su imaginación: “¡Julián, ven, que aquí hay un tío muy raro!” Me encogí de hombros y seguí mi paseo con el perro. A saber qué vejaciones y maltratos habría sufrido aquella mujer que vivía a la intemperie.
Desde entonces, en los bancos del paseo la acompañan mendigos con aspecto de exploradores del Ártico. La comunidad invisible de los vagabundos ha aumentado. Cierto parque madrileño es un campamento disperso de tiendas del Decathlon semiocultas en la maleza. En Valencia, paseo del Turia, donde los valencianos dan rienda suelta a su pasión por todo tipo de deportes, las tiendas de campaña se asoman bajo los puentes de hormigón o entre los pinares. Ya hay mucha literatura barata sobre los clochards, a los que mitificaron los simbolistas franceses, porque creían ver en ellos un espejo de sus desasosiegos vitales. La mitología de los márgenes. Se estima que unas 40.000 personas viven en la calle en España. Toda la población de Tudela. El 80% son hombres.
En efecto, el número de personas que viven entre cartones o con la ayuda de asociaciones benéficas, ha aumentado en los últimos años. Un 55% entre 2022 y 2024, según cifras oficiales. La mitad de ellos son migrantes. Nuestra supuesta bonanza económica no se traslada a la vivienda, los alimentos o a ese 30% de pobreza infantil que hace sonrojar a las palmeras. A mi guardián búlgaro, que mendiga en la puerta de un Carrefour, no le calma el frío una edición bilingüe de poetas de su tierra, como un conocido, con más corazón que sentido común, creyó. Un libro abriga siempre que dispongas de calefacción. En tanto, Luis García Montero, fiel a su preocupaciones por los más desfavorecidos, promueve la reescritura de 'El Quijote' desde la perspectiva de género. Cómete esa, Panza.