"Creo que dibujan de manera suficiente el ocaso de un ciclo cuyo veredicto final corresponde a las urnas"
"Ni los más entusiastas pueden pensar que no ocurre nada que a lo largo de la legislatura no hayamos visto. Y están ocurriendo muchas cosas"

Actualizado el 28/11/2025 a las 11:27
El término ocaso es justo el contrario al término amanecer. El ocaso es el momento en el que el día comienza a decaer para dar paso a la noche. Es decadencia, bien física, bien de un ciclo. Estamos en esta segunda acepción, en el ocaso de un ciclo protagonizado, en el momento actual, por el Gobierno de coalición progresista bajo la presidencia de Pedro Sánchez. No es necesario escribir alambicados artículos para que a nadie se le escape que la situación, además de crear una extraordinaria fatiga en la mayor parte de la opinión pública, es para el Gobierno realmente patética por mucho que, de manera un tanto impostada, traten de hacer creer que no están preocupados y nerviosos. Ni los más entusiastas pueden pensar que no ocurre nada que a lo largo de la legislatura no hayamos visto. Y están ocurriendo muchas cosas.
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Demasiadas como para pensar que en la contumacia del Presidente del Gobierno para no dar un paso atrás y convocar elecciones hay un afán épico por aquello de que como son el Gobierno de la gente, tienen que salvar a la gente de los males que traerían los adversarios. Si tan convencidos estuvieran de ello, y precisamente para salvarnos de ese futuro, hace tiempo que hubieran abierto las urnas. No lo ha hecho y es probable que ocurra lo que ocurra no tardaremos en escuchar eso de que hay legislatura para rato. Sin posibilidad de aprobar presupuestos, con la izquierda a la izquierda del PSOE hecha trizas y con los tribunales trabajando a destajo, con el núcleo duro del PSOE que hizo posible la llamada mayoría progresista atenazado por ilícitos muy graves, con una vicepresidenta que quiere sacar cabeza sin disimulo y sin prudencia, creo que dibujan de manera suficiente el ocaso de un ciclo cuyo veredicto final corresponde a las urnas. Pedro Sánchez y con él el PSOE tienen que elegir entre vivir un largo ocaso que siempre es triste, o bien analizar con serenidad la situación y decidir si prefieren protagonizar un patético ocaso o dar un paso al frente para acabar con una situación, la actual, que les genera un profundo desgaste. Ante el ocaso solo al Presidente le corresponde darse cuenta de ello.