"Sissi gustó a todo el mundo, se notaba al salir del cine en las caras sonrientes de los espectadores: chicas jóvenes, padres, muchachos en la veintena y cuarentones de ambos sexos"

thumb

Lucía Baquedano

Actualizado el 27/11/2025 a las 12:21

He vuelto a ver Sissi, aquella película que cuando se estrenó en Pamplona, allá por los años cincuenta y tantos, gustó muchísimo. Y no lo digo solo por mí, acabada de salir de la adolescencia y por tanto nada extraño es que me enterneciera. Sissi gustó a todo el mundo, se notaba al salir del cine en las caras sonrientes de los espectadores: chicas jóvenes, padres, muchachos en la veintena y cuarentones de ambos sexos. La romántica historia de la emperatriz de Austria conmovió a todos. La mayoría no conocíamos o habíamos olvidado la historia real y nada envidiable de la que nació princesa de Baviera. Nos quedábamos solo con su encanto adolescente, el amor de Francisco José, la penosa escena de la pobre Nené tendiendo los brazos hacia las flores que este ofreció no a ella, sino a su jovencísima hermana. Pues bien, la encantadora historia no me conmovió cuando años después volví a verla. Tal vez sabía ya lo endulzada que estaba y la muy azarosa historia de la pobre Sissi, así que el segundo visionado me decepcionó mucho. 

¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA

Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF

Sin embargo ¡qué cosa!, les encantó a mis hijas adolescentes, lo que me hizo pensar que pese a los años transcurridos, la vida no había cambiado tanto, puesto que la película había emocionado por igual a dos generaciones. Por eso, hace unos días volví a verla con cierta curiosidad, y la verdad es que me asombró que hubiera gustado tanto a quienes siendo ya adultos la vieron cuando se estrenó. El cine era entonces más ingenuo, o más ingenuos nosotros, que como carecíamos de muchas cosas, disfrutábamos ya el simple hecho de ir. Tanto, que incluso cualquier película del Oeste era comentada aquí y allá, con sus indios de rostro tintado, tan artificiales como la abundantísima melena y trenzados de Sissi, que sin embargo no me hicieron pensar entonces en cómo podía correr y saltar por los bosques con tantísimo peso en la cabeza.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora