"Saben del franquismo lo mismo que de la composición lumínica del fosfeno"
"Han conseguido que Franco, ese hombre, sea inmortal, y se alce cómo Lázaro"

Actualizado el 23/11/2025 a las 11:46
La mortaja de Franco es un sudario incorrupto pero no alcanza a tapar el olor a cadaverina política. Han conseguido que Franco, ese hombre, sea inmortal, y se alce cómo Lázaro, cubierto de jirones de lienzo podrido, y camine desde el más allá al más acá. Lo han transformado en un holograma de granito, y aquí está de nuevo, como la Puerta de Alcalá, miralá, miralá. Los nacidos diez años antes de su muerte, anunciada con el famoso hipo lloroso de Arias Navarro, recordamos algo más que los jóvenes, y no tan jóvenes, franquistas y antifranquistas que, como su propio nombre indica, no leen ni el prospecto del Paracetamol. Saben del franquismo lo mismo que de la composición lumínica del fosfeno.
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Las experiencias directas son escasas, al menos para quienes, como es el caso, tenía diez años la noche en que vimos la película bélica Objetivo Birmania, programada por los directivos de TVE en sustitución de un programa sobre Julio Iglesias. La cosa no estaba para escuchar “La vida sigue igual”. En esencia, al día siguiente fue una mañana de fiesta. El autobús colegial pasó de largo y disfrutamos de unos días prenavideños con villancicos de réquiem y marchas militares. Cierto conocido tiene grabadas en la memoria las filas de ciudadanos que pasaban frente al féretro, única opción televisiva. Ya es mala pata: el día anterior su padre había comprado un televisor en color.
Los hay que vieron al suyo fumarse un puro celebratorio con copa de coñac, y quienes recuerdan a su abuela rezar el rosario por temor a otra guerra. Una amiga, que contaba tres años entonces, recuerda que le preguntaban “¿Dónde está Franco, Anita?”, a lo que ella respondía muy jacarandosa: “¡En el agujero!”. Pues ya no. Cuando hoy alguien se declara antifranquista me recuerda a mi abuelo paterno que decía ser antinapoleónico. Lo mismo cabe decir de los neofranquistas con más espinillas que neuronas. Franco es un ente que va y viene según soplen los intereses de un Gobierno agarrado a una osamenta para no caer en la huesera donde relucen por las noches fuegos nada fatuos.